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Julián Rodríguez

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Vientos de guerra láctea

Un macroproyecto con 20.000 vacas en Soria levanta a cooperativas y sindicatos en Galicia

¿PUEDE UNA inversión en un proyecto lácteo poner en jaque a todo un sector y amenazar, desde un pequeño municipio de Soria de menos de 200 habitantes, el futuro de toda la producción en España? ¿Desestabilizará todavía más el mercado una iniciativa que divide a cooperativas, ganaderos e industrias y sobre la que también se posiciona la clase política? ¿Es para tanto el revuelo que se ha montado? Y, lo más importante, ¿cómo afectará a Galicia? Lo cierto es que en el campo se viven días de inquietud que se vienen a sumar a meses de incertidumbre por unos precios que no acaban de recuperarse. Y ese desvelo tiene ahora un nombre: Valle de Odieta, una cooperativa navarra conformada por varias familias y liderada por Alberto Guerendiain Azpiroz. ¿Cuál es el proyecto?

Pues consiste en nada menos que levantar la mayor explotación láctea de Europa. Serán un total de 20.000 vacas. Una producción prevista cercana a los 180 millones de litros al año, una vez completada una inversión de más de 80 millones de euros sobre una superficie de explotación de 900 hectáreas, de las que 150 hectáreas serán para instalaciones ganaderas. Cinco años llevará desarrollar el proyecto, y gran parte de los terrenos ya han sido adquiridos en el municipo soriano de Noviercas.

¿Va en serio Valle de Odieta? Pues a decir de las reacciones y la polvareda levantada, sin duda. En Galicia los primeros en encajar el golpe han sido las propias cooperativas, un centenar largo, que a través de Agaca, su asociación, claman contra el proyecto. Su argumento tiene un anclaje en números: de salir adelante, la macroexplotación de Noviercas supondría un incremento de la producción española en más de un 2,5%, "un cambio muy significativo si tenemos en cuenta que los incrementos de producción cinco veces menores (del 0,5%) de años anteriores han desestabilizado el mercado y han provocado una caída importante de los precios y el cierre de granjas".


Por mucha campaña de desprestigio y posicionamientos en contra el proyecto de Soria es tan legítimo como cualquier otro


Unos 180 millones de litros al año de producción, que es lo que sacará al mercado la cooperativa navarra desde Soria, suponen, por ejemplo, el doble de la producción anual de Feiraco y aproximadamente la mitad del Grupo Leite Río o la tercera parte de lo que produce Lactalis, el gigante galo que domina el mercado gallego. ¿Y frente a los nuevos proyectos en marcha en Galicia, que pintan tan bien? Pues la explotación de Soria también superará los 150 millones de litros que producen al año las cooperativas agrupagas en CLUN (Feiraco, Irmandiños y Melisanto). La diferencia, sustancial, reside en la estructura del proyecto, ya que la nueva cooperativa gallega agrupa a 4.300 ganaderos, y sirve de palanca de un modelo ligado al territorio, arraigado en el minifundio, pero que logra sumar bajo la fórmula del cooperativismo. Frente a este perfil, el proyecto de los navarros de Odieta está controlado prácticamente por una misma familia.

"La más que presumible volatilidad de precios, que llevará aparejado el incremento de la oferta, provocará la desaparición de las granjas de menor dimensión", dicen en Agaca. A tal punto de ignición ha llegado el cabreo que desde COAG se ha iniciado una campaña en charge.org de recogida de firmas en contra de la iniciativa.

Aportan otro dato: la explotación de Noviercas, una "bomba de relojería" para el sector, dicen, vendrá a sustituir a un tercio del total de las explotaciones de Castilla y León. El Gobierno vasco se apunta y ha sido el primero en saltar en contra de la iniciativa. Una sola explotación para 20.000 vacas. Prácticamente el 6% de toda la cabaña lechera censada en Galicia. Frente al excesivo proyecto navarro de Soria, prácticamente en sus antípodas, se encuentra la comunidad gallega, donde la mitad de las algo menos de 9.000 granjas no llegan a la decena de cabezas. Sin duda, se trata de un proyecto que redundará en ese sigiloso desplazamiento de la producción láctea desde le norte y el oeste peninsular al sur y al este de España al que asistimos actualmente, en un intenso acercamiento de los centros de producción a los de consumo. Costes obligan.

Sin embargo, por mucha campaña de desprestigio y posicionamientos en contra, por muchas amenazas que pueda representar para los pequeños productores de leche en Galicia, el proyecto de Soria es tan legítimo como cualquier otro. La única diferencia está en una dimensión que, por otras vías, Galicia ya está buscando. El fin de las cuotas lácteas trajo muchos reveses para el sector, pero es precisamente esa liberalización la que permite proyectos tan ambiciosos como el de Valle de Odieta en Noviercas. Los navarros han mirado en esta ocasión mucho más a Europa y a los grandes productores que a su alrededor.

Servicios y ladrillos tiraron del PIB en 2016
Fallaron unas previsiones que ya se vieron superadas a mitad de año. Esta vez para bien. Muy por encima de lo proyectado por los presupuestos autonómicos (un crecimiento del 2,5%), el PIB gallego cerró 2016 con un ritmo de crucero que en el último tramo del año llegó a superar la media española. Sin embargo, al cierre, la variación interanual se quedó en el 3,1%, una décima por debajo del avance nacional. Es el mayor crecimiento en nueve años, y supone un avance sustancial sobre el dato de 2015, que fue del 2,1%. Este 2017 no registrará tasas de variación tan significativas, a decir por las previsiones tanto de la Xunta como del Gobierno central, lo que supone todo un baño de realismo sobre la fortaleza de esta larga salida de la crisis.

Si miramos a la oferta, comprobamos que todos los sectores tiran de la economía, es decir, están en tasas positivas. Sin embargo, unos lo hacen con mucha más intensidad que otros. Y conviene reparar, porque si nos atenemos a la evolución en los dos últimos años, marcan un perfil muy determinado. Se trata de la construcción y los servicios, que cerraron el año con incrementos del 3,1 y 3,3%, respectivamente. En este 2016 el sector terciario tomó el relevo del ladrillo como principal motor de la economía.

Frente a un avance prácticamente estable como el que ha tenido la industria, con tasas en los dos últimos años por encima del 2%, llama la atención el lento languidecer del sector primario. Agricultura y pesca tuvieron la menor aportación al crecimiento del PIB de todos los sectores. Lo llevan haciendo dos años. Otro aviso más: la despensa de Galicia vive sus peores momentos.

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