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Lugo

As lucenses esperan a ser nais aos 32 anos e a metade xa non casa

A maioría das mulleres queda só cun fillo e cada vez son máis os casos de inicio na maternidade entre os 40 e os 50

La vuelta al hijo único parece que se está imponiendo en los últimos años. AEP

La vuelta al hijo único parece que se está imponiendo en los últimos años. AEP

Se espera más para ser madre; se opta, en casi la mitad de los casos, por no contraer matrimonio y se quedan con un hijo puesto que la media de vástagos está en 1,26. Esas podrían ser las circunstancias más habituales en las que las lucenses viven hoy su maternidad. Una decisión que toman, como media, a los 32 años, cuatro años más tarde que hace cuatro décadas, según los indicadores de fecundidad publicados por el Instituto Galego de Estatística (IGE).

La coyuntura laboral influye, en gran medida, en la decisión de las lucenses que, en muchos casos, optan por encontrar un trabajo y estabilizarse antes de ponerse a criar hijos. De hecho, el aumento de las demandas de empleo de la población femenina de Lugo es constante desde los 16 hasta los 39 años, para caer después de esa edad y hasta los 64, lo cual se puede interpretar como que las lucenses buscan trabajo de forma activa antes de decidirse a tener familia para después dedicarse más a los hijos.



La demanda de empleo cae progresivamente a partir de los 39 años, cuando muchas lucenses ya son madres o van a serlo

En estas circunstancias, también está aumentando de año en año el número de mujeres que tienen su primer hijo rondando los 40 años e, incluso, cerca o después de los 50. De esta forma, si en 1996 solo fueron 95 las lucenses que tuvieron su primer hijo entre los 35 y los 39 años, en 2015 fueron 337.

Lo mismo ocurrió en las franjas de edad posteriores: en 1996 fueron 11 las mujeres de 40 a 44 años que tuvieron su primer hijo mientras que en 2015 fueron 76. También se observaron diferencias de fecundidad entre los 45 y los 49 años: en 1996, dieron a luz a su primer hijo solo dos lucenses; en 2015, fueron diez.

Además, a partir de los 50, en 1996 ninguna dio a luz a su primer hijo; en cambio, en 2015, hubo dos.

SOLTEROS. Otro factor que contribuye a cambiar el modelo de familia y que, hace veinte o treinta años era casi impensable, es que cada vez más mujeres optan por no casarse aunque sean madres. La elección de vivir en pareja, sin vínculo matrimonial, ya no está reñida con la de fundar una familia y, de este modo, casi la mitad de las lucenses, hasta un 45,72 por ciento, decidieron ser madres pese a no estar casadas frente a solo el 2,30% de hace 40 años. Entonces, en la mayoría de los casos se trataba de madres solas, no solteras, dado que eran muy pocas las que vivían en pareja sin casarse.

Poucos fillos e maternidades tardías repercuten nun saldo vexetativo negativo, que se mantén desde 2013 tras uns anos nos que houbo máis nacementos que defuncións ?entre 2008 e 2012, coa única excepción de 2011, cando houbo un saldo negativo de 4?.

Os últimos datos, a este respecto, do Instituto Galego de Estatística revelan que o saldo vexetativo de 2016 foi negativo en Lugo, en 212 persoas. é dicir, que houbo 212 lucenses falecidos máis que nados. A tendencia do saldo vexetativo negativo iniciouse xa en 1990 cando, ano tras ano, comezou a notarse unha caída en picado de nacementos, de forma constante, ata o ano 2008. é dicir, en dezaoito anos baixou considerablemente o número de nados con respecto aos falecidos.

INMIGRANTES. Con todo, a partir dese ano e quizais pola chegada de inmigrantes ?cunha taxa de natalidade que triplica case a das lucenses, un 17, 19 por cento fronte a un 6,02 por cento e un primeiro parto máis cedo, 25 anos fronte aos 32, unido a un maior número de fillos? comezou de novo a haber máis nacementos, o que provocou saldos positivos entre 2008 e 2012. A crise económica e a marcha de moitas mulleres aos seus países orixe por falta de emprego supuxo, á súa vez, unha caída no número de nacementos en Lugo e, consecuentemente, un saldo vexetativo negativo.