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Medio siglo del Parador de Vilalba

El establecimiento turístico, un emblema de la capital chairega, abrió sus puertas en 1967 en la Torre del Homenaje

Foto de archivo del Parador de Vilalba. AEP

Foto de archivo del Parador de Vilalba. AEP

El Parador de Vilabla es un emblema de la capital chairega y este mes cumplirá su 50 aniversario. Aunque su historia, al menos la de la Torre del Homenaje en la que nació, es mucho más antigua.

La fortaleza vilalbesa, que vivió su mayor esplendor con los Andrade, que todavía dan nombre a la torre que se erige en el corazón de Vilalba, tiene orígenes inciertos. Algunos historiadores sitúan el nacimiento del castillo primigenio en el año 1017, aunque otros aseguran que la primera fortaleza es del siglo XIII.

El antiguo castillo, que tuvo que ser reconstruido varias veces, sufrió los envites de las revueltas Irmandiñas y se erigió sobre sus propias ruinas. Pasó, mediante alianzas matrimoniales, por varias manos: los Andrade, los Lemos o la Casa de Alba, que en el siglo XVIII vendió la fortaleza a su arrendatario, el constructor Valeriano Valdesuso, que quiso demolerla. La buena cimentación del castillo y la fuerte oposición vecinal no lo permitieron.


El día 27 se conmemorará el 50 aniversario del establecimiento y el acto incluirá la proyección de fotografías antiguas


Abandonada desde mediados del siglo XIX, la fortaleza desapareció piedra a piedra. Solo se conservan unas troneras de la muralla exterior que pueden verse en los actuales jardines, y la torre, de traza octogonal, que en 1967 fue recuperada como Parador de Turismo.

El Parador de Vilalba nació con seis habitaciones, ostentando el título de ser el establecimiento turístico más pequeño de esta red nacional que creció por toda España en lugares emblemáticos. Para su apertura, se suprimieron todas las construcciones adosadas a la torre -todavía se conserva el documento de 1965 que ordenaba la expropiación forzosa de las casas y otras propiedades-, y la torre pasó a mostrarse independiente, a lucir con más fuerza, como centro del casco antiguo.

Las obras para abrir el establecimiento turístico incluyeron la reconstrucción de unas escaleras exteriores para el acceso principal y otras traseras que llevaban al antiguo patio de armas del castillo.

"Se utilizó la planta de acceso como sala de estar y se aprovechó la planta baja para los servicios de comedor. Las amplias habitaciones se instalaron en las plantas segunda, tercera y cuarta", explican desde Paradores, al tiempo que destacan algunas intervenciones importantes como la redistribución de los espacios interiores, la reconstruccción de las almenas caídas y la apertura de vanos para dar luz a las nuevas habitaciones.

En el año 2000, y tras la adquisión de algunas propiedades, se proyectó la ampliación del establecimiento y se construyó un edificio nuevo e independiente. El Parador de Vilalba pasó de ser el más pequeño de toda la red a contar con las 48 habitaciones actuales, a las que se suman dos comedores, varios salones o una cafetería en el Jardín de Andrade.

"El enfoque adoptado fue mantener la torre, dejarla totalmente exenta y rodearla de un jardín para destacar la construcción medieval", explican desde Paradores. En la ampliación de las instalaciones, además, se construyó una galería acristalada de aluminio que comunica el monumento medieval con el nuevo edificio.

El Parador de Vilalba fue sumando así nuevos capítulos a la larga historia de la torre. Durante estas cinco décadas cambió su estética -con las ampliaciones o o retoques de imagen, en 2010 se retiró la hiedra que tiñó durante años la piedra de verde- y recibió a miles de personas en sus instalaciones.

"Tenemos un cliente muy fidelizado, que es casi parte de la familia, que repite todos los años. Mucha gente es originaria de Vilalba que retorna y recala aquí. Pero hay perfil de todo tipo. También trabajamos mucho con las empresas de la zona, que nos aportan mucho negocio", indica la actual directora del establecimiento, Laura Varela, que anuncia que Paradores organizará un acto especial para celebrar este capítulo del 50 aniversario, aunque esperan seguir sumando muchas más páginas a su historia.

Aunque el propio día del cincuentenario es el 25 de este mes, la celebración se pasará al 27 e incluirá una proyección de fotos antiguas, en colaboración con el Iescha, y otras muchas propuestas. Y estará presente Ángeles Alarcó, la presidenta consejera delegada de Paradores de Turismo, una entidad que celebrará más efemérides. Este año también cumplen 50 los establecimientos de Verín, Gijón, Arties (Valle de Arán) y Ceuta.

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