En Lugo no se ejercía censura porque la censura llegaba ejercida, según coincidieron este viernes los ponientes de la mesa sobre la manera en la que se sorteaba la censura en Lugo organizada por la Asociación de la Prensa de Lugo y el Museo Provincial de Lugo con motivo del Día Internacional de la Libertad de Expresión.
Ángel de la Vega, que dirigió Lana Hoja de él Lunes y fue redactor jefe de El Progreso, afirmó que fue "fácil sortear la censura en las provincias porque venía todo por Efe y censurado desde Madrid".
Manuel López Castro, ej jefe de Sucesos y columnista de El Progreso, añade que "toda la información que llegaba venía por Efe en el caso de la prensa escrita y por Radio Nacional de España, en el caso de la radio. La censura casi no tenía razón de ser porque las informaciones venían ya censuradas".
De esa época, Ángel de la Vega recuerda que "llegaban notas advirtiendo de que tal información venía censurada según la ley". El informador enumera los tres campos de actuación de la censura: "Política, ejército y religión".
López Castro asintió y reconoció que en "sucesos y deportes no había censura; de hecho, en el tardofranquismo teníamos acceso a los sumarios todos y a las investigaciones sin control ninguno. Aquello era un poco excesivo porque se publicaban los nombres completos de los detenidos y no había presunción de inocencia". La llegada de la democracia no cambió la situación durante los gobiernos de la UCD, "pero los del PSOE echaron el cerrojo, fueron ellos quien empezaron a controlar la información de sucesos".
El periodista reconoce que lo "peor era la autocensura, éramos los redactores los que controlábamos lo que escribíamos; no nos salíamos de la ruta". Únicamente recuerda una ocasión en la que escribió cinco hojas sin imponerse cortapisas "y el censor de A Coruña me lo dejó en hoja y medao".
Rafael Vilaseca, periodista jubilado de La Voz de Galicia, indicó que "existía un Ministerio de Información con la faceta principal, que no nos tocaba a nosotros, de informar".
Del lado de los periodistas, y también del lado de los censores, estuvo Alfredo Sánchez Carro, quien formó parte de la redacción de El Progreso y fue delegado de Información y Turismo con Manuel Fraga como ministro. Su convicción era que "no hubo censura en Lugo porque los propietarios de o de Radio Lugo eran empresarios y no se metían en política. Eran unos auténticos caballeros". Durante la mayor parte de su mandato, "la censura estuvo delegada en los directores". Destaca que "siendo periodista, pude publicar la crónica de la muerte de . A la una y media de la madrugada, el director me autorizó para que la publicara".
09/05/2008