Birmania deja entrar a expertos extranjeros para evaluar los daños del ciclón

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  • Viernes 08.08.2008

Catástrofe en Asia

Birmania deja entrar a expertos extranjeros para evaluar los daños del ciclón


Etiquetas: Birmania, Myanmar, desastres naturales

EFE/Galiciae.

Cuando ha pasado más de una semana desde que el ciclón 'Nargis' azotó Myanmar, la antigua Birmania, la Junta Militar que gobierna el país reparte a cuentagotas la ayuda internacional y continúa prohibiendo la ayuda que los ciudadanos desean prestar a los afectados.

Tampoco permite que médicos, enfermeros y otros birmanos voluntarios asistan a los cerca de dos millones de damnificados acuciados por la sed, las enfermedades y la falta de comida.

Sin embargo, las críticas internacionales han surtido algo de efecto, y los militares dieron luz verde para que un equipo de expertos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) visite la región sur del país con el objetivo de valorar los daños causados por el tifón.

Aldeas aisladas, ayuda escasa
El secretario general de la ASEAN, el tailandés Surin Pitsuwan, ha explicado que todavía no disponen de visados, pero las autoridades birmanas han asegurado que los funcionarios no tendrán problemas para acceder a las zonas afectadas en el delta del río Irrawaddy.

La entrada de este equipo de expertos coincide con el envío del segundo avión de Estados Unidos, cargado de medicamentos y comida, procedente de Tailandia. Una pequeña ayuda que se repartirá al antojo de los militares mientras centenares de aldeas permanecen aisladas y los supervivientes no tienen que comer.

La Junta Militar, que dirige con mano de hierro el país asiático, se ha resistido hasta el momento a dejar entrar en Myanmar a los cooperantes extranjeros. Pese a ello, la ASEAN considera que “la Junta Militar está relajando sus restricciones, y eso es una buena señal”. Aún así, la potestad en el reparto de los alimentos y de la ayuda que entra en Birmania sigue estando en manos del régimen.

La UE, dispuesta a intervenir ''por todos los medios''
Mientras, los ministros de Exteriores de la Unión Europea se reúnen en Bruselas para estudiar la forma de intensificar su respuesta ante la crisis humanitaria, apostando por emplear "todos los medios para ayudar a esta gente" previstos en la Carta de las Naciones Unidas.

En este sentido se expresaba el alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana, que explicó que el texto de la ONU "abre algunas vías para suministrar ayuda a un país que ha sido víctima de una catástrofe si sus líderes no permiten el acceso rápido y bien organizado".

Francia, Reino Unido y Alemania son algunos de los países que apoyan esta vía de intervención. La secretaria de Estado francesa para los Derechos Humanos, Rama Yade, anunció que pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU que emita una resolución para imponer el reparto de la ayuda internacional en Birmania, apelando al principio de "responsabilidad de proteger" a las víctimas recogido en la Carta de las Naciones Unidas, si la Junta Militar continúa restringiendo el acceso.

Los militares no se fían de los médicos
En Nasingoo, un pequeño pueblo situado cerca de la costa este del delta del río Irrawaddy, en el sur de país, y apartado del camino principal, dos médicos birmanos con mochilas a la espalda visitan una choza tras otra intentando no despertar la atención. No tienen medicamentos que suministrar, y saben que no cuentan tampoco con el beneplácito de la Junta Militar.

Según han explicado, el Gobierno desconfía de los médicos de ciertos hospitales de Rangún y, por ese motivo, el personal sanitario que se ha desplazado al delta procede de los centros gestionados directamente por las Fuerzas Armadas o de la Cruz Roja y la Media Luna de Myanmar.

En muchos monasterios budistas, cuyos monjes asumieron tras el ciclón la tarea de asistir a las víctimas, están recibiendo la orden de las autoridades de echar a las personas a las que dan cobijo con la finalidad de que ingresen en los centros para damnificados bajo el control de los militares birmanos, según relatan algunos testigos.

Censura a los muertos
El Gobierno militar cifró el lunes en más de 32.000 la cifra de víctimas mortales y situó en 30.000 la de personas que permanecen desaparecidas desde que, entre el 2 y 3 de mayo, el ciclón golpeó la región de Irrawaddy, y también Rangún, la mayor ciudad del país.

Pero Naciones Unidas estima el desastre pudo haber causado 100.000 muertos, y muchos más si la Junta Militar continúa poniendo trabas a la entrada de la ayuda exterior y prescinde del apoyo logístico de las agencias con medios y experiencia en este tipo de catástrofes.

Mientras tanto, el régimen birmano, a través de su poderoso aparato de propaganda, sigue ocultando a la población la auténtica magnitud del desastre y bombardea imágenes de su máximo líder, Than Shwe, y otros generales prestando ayuda a los damnificados mientras montones de cadáveres que nadie enseña flotan en el río Irrawaddy.

13/05/2008

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