A Ponte está sublevada y con razón, sus vecinos son los próximos damnificados de la supuesta política de integración xunteira y de la falta de diálogo entre instituciones.
La mayoría de los políticos cuando se trata de tomar decisiones en asuntos espinosos, utilizan la táctica Eto'o: se borran del partido. Sobre todo los autodenominados progresistas, que si bien no son capaces de definir en qué diablos consiste su progresismo, sí lo son de definirse por contraposición a los que no lo somos.
Parten de la premisa de su superioridad moral, para luego calificar a todos aquellos que no pensamos como ellos de fascistas, y después ¡a tomarse una cañita!, que ya han hecho suficiente esfuerzo intelectual.
Pues vale. Seamos políticamente incorrectos, racistas incluso, según la terminología hipócrita al uso, a la que, por cierto, no es ajena una parte de la prensa que gusta más de los epítetos que de los razonamientos.
Integración, interculturalidad, bonitas palabras. Pero que no tienen que ver con trasladar a 27 familias gitanas a un barrio como A Ponte. Estupidez, inconsciencia, lo define mejor.
¿Qué tipo de integración pueden tener los niños de dicha etnia cuando acudan al colegio y sean casi mayoría?
Mientras tanto, la Consellería de Vivenda echa balones fuera eludiendo su evidente responsabilidad. El baremo es incorrecto, bien, pues haberlo modificado, tiempo tuvieron. Claro que estuvieron enredados, entre otras, con las Normas do Hábitat, evidenciando las prioridades de la consellería y su distancia con los problemas reales de los ciudadanos.
Y ahí están, jugando como niños, la consellería en la red, y el alcalde en el fondo de la pista, restando con solvencia. Olvida Vivenda que Orozco puede no tener la agilidad de antaño para subir a rematar a la red, pero desde el fondo de la pista sigue siendo un crack.
¿Ganador?, ni idea. ¿Perdedores?, los vecinos de A Ponte.
En Lugo estamos acostumbrados a este tipo de partidos, son nuestro Grand Slam. Todos recordamos el memorable partido entre Cultura y Concello con ocasión de la ubicación del auditorio. Ganó Cultura en la muerte súbita. Y qué decir de los memorables partidos de dobles sobre el PXOM. Orozco enviando la bola a las redactoras del plan y éstas devolviéndola con presteza al concejal Liñares. Deuce por el momento.
Ahora lleva ventaja Orozco, más que nada porque, es cierto, no es el Ayuntamiento quien ha elaborado el baremo. Pero olvida el alcalde que debió prever la problemática y hacer lo posible para evitarla.
Claro que para eso hace falta diálogo, y éste como la integración, es más fácil predicarlo que practicarlo.
13/05/2008