Llegamos muy apretados de tiempo a un Tristán de promesas más que heroicas, con Voight y Heppner, y con Salminen, muy bien acompañados en el cartel. Había tenido un encuentro para hablar de determinados datos arqueológicos recientes, aunque anteriores al 11S, sobre el bajo Maniatan que prueban determinada evolución de la elevación del nivel del mar anterior al siglo XVIII incompatible con algunas teorías del IPCC. La fortuna no nos fue propicia y La Voight falló por enfermedad, sólo conocida una vez dentro del teatro. En el primer entreacto se ausentó no menor de un 10% de la asistencia, lo que podría ser muestra de los públicos de la ópera aquí, como en todas partes. La realidad había sido, sin embargo, que su sustituta, Janice Baird, sin duda soprano cualificada aunque sin otro rol en el Met esta temporada, mantuvo mal su sustitución en el primer acto. No sé por qué de la tendencia a gritar cuando se tiene cualidades suficientes para defender un papel sin necesidad de ello. Pareciera que se justificaría cuando la edad y las cualidades descienden, y cuando la bis dramática del cantante no alcanza calidades para suplirlo, contra los casos paradigmáticos de Raimondi, Rammey o Domingo, o de La Rysanec en sus días, por decir (claro que quizás esto es más fácil entre ellos que entre ellas).
En fin, que, probablemente, lo que le ocurrió a La Baird es que tuvo enfrente a Michelle DeYoung, mezzo de la que se escucharán proezas próximamente sin duda y que hizo una Brangane extrordinaria, de mucho mayor envergadura, vocal y no sólo física, ante la que debió sentirse reducida. Sus esfuerzos por elevarse condujeron a una manifiesta pérdida de calidades. Y creo que fue así porque, desde ya el final de ese acto, pero sobre todo en el segundo, Isolda dio muestra de timbre y altura de los que careció al principio. Calentamiento o confianza derivada del un gran papel y apoyo de Happner-Tristán, que estuvo magnifico, incluso mejor que en su Lohengrin de 1998, en el que también lo estuvo. El caso de Salminen es notable. Sigue siendo el mejor Marke y pasará a ser un bajo histórico. Ya era pieza clave en el Met en los primeros años noventa y le vimos en Madrid con Baremboin con la majestad que tan bien se acomoda a ese papel. Sigue siendo un referente para el mismo, sin desmerecer a Paape, que tan bien lo interpretó a Madrid en Enero y que va a defenderlo en el Met en la próxima temporada.
Por seguir con las comparaciones, la puesta en escena difiere de la de Madrid radicalmente, pero en ambos casos es eficaz y brillante. Ya se comentó la de Madrid en una de las primeras crónicas y no se vuelve a ello. En este caso se sigue la moda antitética, minimalista en la línea del Lohengrin citado, en la que el juego con la luz, los focos y el laser, conjugados con los puros símbolos como elementos arquitectónicos y con las trampas del suelo como puntos de acceso al escenario, consiguen “simplemente” la misma verosimilitud sin alejarse para nada de la representación historicista y sin recurrir al anacronismo estilístico.Quizás se debiera aún citar entre los demás personajes a Fink, no tan brillante Kurnewald aquí como Adam en Madrid pero magnífico.
17/05/2008
Isolda triunfante, Janice Baird
Janice Baird hizo su triunfal debut como Isolda en el Metropolitan de Nueva York, sustituyendo a Deborah Voigt, que cancelaba debido a problemas de estómago.
Esta accidentada producción de Tristán e Isolda al menos ha tenido momentos satisfactorios, entre ellos, este debut de la soprano Janice Baird, para aquellos que tuvieron la suerde de acudir.
Janice Baird ha realizado ya varios roles wagnerianos, así como de Richard Strauss y otros compositores italianos en teatros de ópera emblemáticos desde Tokyo y Buenos Aires a Berlín y Viena. Es una artista completa, que empezó su carrera como mezzo y luego fue evolucionando a...
Isolda triunfante, Janice Baird
Janice Baird hizo su triunfal debut como Isolda en el Metropolitan de Nueva York, sustituyendo a Deborah Voigt, que cancelaba debido a problemas de estómago.
Esta accidentada producción de Tristán e Isolda al menos ha tenido momentos satisfactorios, entre ellos, este debut de la soprano Janice Baird, para aquellos que tuvieron la suerde de acudir.
Janice Baird ha realizado ya varios roles wagnerianos, así como de Richard Strauss y otros compositores italianos en teatros de ópera emblemáticos desde Tokyo y Buenos Aires a Berlín y Viena. Es una artista completa, que empezó su carrera como mezzo y luego fue evolucionando a soprano dramática, bajo la tutela de notables cantantes wagnerianas como Birgit Nilsson y Astrid Varnay.
La noche del 26 de marzo de 2008 esperemos que sea un gran salto en su carrera. Era su debut en el Metropolitan Opera de Nueva York. Un tenso estreno lleno de cancelaciones, accidentes e incertidumbres en el cartel. Janice ya tuvo que salir a escena como Isolda la noche del 24 cuando Deborah Voigt, en mitad de la representación tuvo una indisposición estomacal. Acabó la función recibiendo grandes ovaciones. Pero fue el miércoles 26 cuando tuvo que enfrentarse al rol desde el principio hasta el final, y lo hizo de forma triunfal. Quien tuviera la suerte de estar allí debe guardar el programa con la hoja adjunta de la sustitución (no hubo tiempo de reeditar los programas añadiendo la sustitución) , ya que es la única muestra de su debut.
Janice Bird fue una Isolda llena de energía y de pasión. Con seguridad vocal y sorprendentemente confortable con la dirección de escena y su interpretación. Su voz fuerte y dramática no se oscurece ante la intrincada orquestación. Tan sólo en unos escasos “fortissimo” de su papel su voz se tensó un poco más en los agudos. El primer acto fue grandioso, y el Liebestod final poderoso y al mismo tiempo emocionante.
Fue un gran debut, colmado de aplausos y bravos de la audiencia. Los que estuvieron allí parecían augurar de que en el escenario se encontraba un gran talento. Cosa que, por desgracia, no siempre tienen la oportunidad de encontrarse en el sitio y momento adecuados, especialmente en grandes teatros como el MET. En ellos, sí suele haber un gran elenco pero muchas veces en los últimos momentos de su esplendor.
Recordemos cuando Leonie Rysanek sustituyó el rol de Lady Macbeth en 1959 a María Callas, y años después Plácido Dominto suplantó a Franco Corelli cuando el gran tenor italiano tuvo que anular la representación de Adriana Lecouvreur. Para ambos, esta sustitución “último minuto” fue el comienzo de una carrera triunfal. ¿Será parecido lo que le ocurra a Janice Baird? ¿Considerarán Peter Gelb y James Lenive llevarla al Ciclo del Anillo de la próxima temporada? Hoy por hoy es perfectamente posible. Sólo debemos esperar y, desde la Asociación Wagneriana de Madrid le hacemos llegar nuestros más sinceros deseos de éxito y triunfo en su carrera.
Vincent Vargas - March 26, 2008