SEPTENARIO LUGUÉS
El dinero que se juega Lugo
20/11/2011 - Ángel Vaqueiro
SEA QUIEN SEA el que cante victoria esta noche, vendrá con una tijera inmensa y estará buscando a alguien a quien cargarle la culpa de lo que va a pasar: el pontevedrés se la echará al PSOE y el cántabro, a los Mercados. Y al final cargaremos todos, no sé si con las culpas (aunque algún tertuliano nos las atribuirá) pero sí con la tijera y sus (parece que) inevitables recortes. Y Lugo, por supuesto, no quedará excluido. Sería interesante ver qué nos jugamos los habitantes de esta provincia este 20-N, con independencia de las cuestiones genéricas (normas o impuestos nuevos sobre el tabaco, por ejemplo) y también al margen de de la posibilidad de que tengamos o no un ministro de los ‘nuestros’ o, cuando menos, gallego.
Podemos empezar por lo más visible, las infraestructuras. Al final fue una suerte que se prohibieran las inauguraciones y visitas a obras durante las campañas, porque así nos hemos evitado la impúdica y apresurada adjudicación o inicio de obras sin presupuesto solo porque hay una llamada a las urnas. Claro que la Crisis también ha ayudado a que fueran pocas las obras en las que cortar una cinta o hacer una visita. El nuevo Gobierno podrá inaugurar la tercera autovía que se termina en la provincia, la del Cantábrico (para los desmemoriados, la segunda es la de As Pontes). Y podrá avanzar en la de Santiago, de la que hay tramos en obras. Y habrá que ver qué pasa con la de Ourense, que ha quedado en un limbo peculiar. Y no olvidemos el corredor de la Costa, esa obra a medias con la Xunta.
Las carreteras no son las únicas grandes infraestructuras, porque en el terreno ferroviario también está todo por hacer: este sábado, en la web de este diario se abría un amplio debate sobre el AVE Ourense-Monforte, con motivo de la información sobre el proyecto, muestra del interés que suscita.
El Gobierno que votaremos hoy también tendrá algo que decir en infraestructuras menores, como el Cetal, que fue, precisamente, una de las grandes promesas electorales (al menos de cara a Lugo) con que llegó el presidente que empezará a estar en funciones a las 20.01 de este 20-N.
Aunque lo que quizá sea más importante de estas elecciones para los lucenses es lo intangible, que lo es porque ya son pocos los que cobran en metálico. Y, desde luego, las decisiones que tome el nuevo gobierno nos van a tocar el bolsillo, seamos dependientes, parados o pensionistas. Porque una provincia con tan alto porcentaje de familias que viven de estos subsidios (lógico cuando es tan elevado el número de mayores) se va a ver muy afectada si San Mercado obliga a hacer recortes. Esos recortes siempre afectan a los pequeños, que los gobiernos no se atreven con los grandes: que se vayan preparando pymes y autónomos cuando se empiece a hablar de subir impuestos. Esos autónomos y pymes son, como todos sabemos, los pilares de la industria lucense. Lo que no nos afectará será la huida (retorno) de inmigrantes, porque ya teníamos pocos: consecuencia de ser una provincia que sobresale en pocas cosas pero a la que le afectan tantas.
El reencuentro con una vieja conocida. Los habitantes de Lugo tuvieron ocasión el jueves de volver a encontrarse con dos viejas conocidas: la torre norte de la catedral, a la que los andamios que la tapaban dieron durante meses una apariencia nocturna de pagoda, y, sobre todo, la niebla. Alguien tuiteó ese día que en noches como ésas Lugo «parece Mordor», el de ‘El señor de los anillos’. La ciudad no sería igual sin esas nieblas, pegajosas y húmedas, pero tan lucenses (y hasta entrañables) como los otros dos elementos históricos que se ven en la foto. J. VÁZQUEZ
PINCELADAS
Tráfico ♦ Cabe preguntarse qué parte de imprudencia y cuál de imprevisión hay en los accidentes que se suceden en el paseo del Rato.
Río Navia ♦ La construcción de un embarcadero en Negueira de Muñiz, que lleva décadas haciendo falta, supone compensar, aunque tardíamente, una injusticia.
Sarria ♦ Resulta sorprendente, por inusitado, ver a la oposición defendiendo a un alcalde con ocasión de unas obras.
Vestas ♦ La visita del presidente de la Xunta a Vestas es una forma de recordar el concurso eólico, que teníamos todos un poco olvidado.
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