SEPTENARIO LUGUÉS
Lugo, gran reserva del norte
15/01/2012 - Ángel Vaqueiro
El miércoles arranca Fitur, esa feria de turismo que tiene gran predicamento en Lugo y en Galicia y de la que casi siempre acabo escribiendo algo. Y ya habrán visto que este año también la Crisis ha llegado a este sector, el que nos iba a sacar de pobres, o al menos eso parecía que pensaban algunos de nuestros gobernantes. Tiene su lógica: la recesión viene provocada por aquellos hábitos de nuevo rico a los que nos entregamos en España, y entre ellos no falta el viajar.
Lo habitual es trabajar en un único sentido: hacemos cosas aquí para venderlas allí, pero puede ser interesante comprobar cómo se ven desde fuera los esfuerzos que hacemos para atraerlos. No hace falta irse muy lejos: basta, por ejemplo, pasar un fin de semana en un hotel de Vigo. No quiero pensar qué pueden decir en uno de Madrid, ese sitio donde asocian a Galicia con la gastronomía (las generalizaciones son odiosas, lo sé). Y en ese hotel de Vigo te tropiezas con el típico libraco con lo mejor de Galicia, de buen papel y excelentes fotos, pensado para el visitante no gallego. Lo malo es cuando llegas a las fotos de Lugo y ves, por ejemplo, que en la típica imagen de la muralla no aparecen las torres del Seminario, que ya son tan simbólicas y tan lucenses como, por ejemplo, alguna de las iglesias de intramuros. Por supuesto, la única fiesta relevante de Lugo es, según el libro, el San Froilán, que el Arde Lucus aún debe de sonar a chino (o a latín) en algunas partes.
Ver desde otras ciudades cómo se vende Lugo invita a una sonrisa conmiserativa. En las agencias de viajes (no miré todos los escaparates de las de Vigo, aviso) solo hay, fuera del verano, ofertas específicas de dos hoteles, de Guitiriz y Pantón (alguna vez, también Palas y Vilalba). Se trata de ofertas de fin de semana, incluso con actividades para niños, de turismo tranquilo, en suma, que es lo que buscan muchos visitantes.
Con todo, la sensación que le queda al lucense es que su provincia es vista como una especie de reserva espiritual de lo gallego, de lo ‘enxebre’. Mientras en Lugo nos invaden el buzón (ahora menos) con anuncios de viajes hasta Viana do Castelo o Fátima para venderte en el autobús algún producto, en Vigo algunos de esos desplazamientos son hasta Lugo: visita a la feria de Monterroso, comida en un restaurante típico y demostración comercial. Este verano el abanico se amplió: «Excursión a Lugo, a la feira de artesanía do ferro, barro, madeira e tecido», anunciaba un cartel. La excursión, prevista para el 3 de septiembre, se completaba con una visita a Baños de Molgas.
Puede que lo que vieran aquí los pontevedreses, la miniferia con la que el área bloqueira del Concello de Lugo animó el verano, no les pareciera tan grande como insinuaban los carteles. Pero, bueno, tampoco creo que importara mucho cuando se consideró un éxito recibir 10.000 visitantes sumando los fines de semana del verano. Por suerte para los gobiernos que se conforman con poco, también hay turistas que se conforman con lo básico... que son igual de importantes que los demás.
Andando por las ramas. Las podas de los árboles ‘normales’, los de las aceras (y no los de varios metros que pueblan los parques), no las hacen espectaculares ‘acróbatas’, como los que estuvieron hace unos meses en Lugo, sino trabajadores de a pie, aunque subidos en alguna plataforma. Al margen de vetustas polémicas, como la pertinencia de las podas o su influencia en el tráfico o la cantidad de ramas seccionadas, el trabajo sigue resultando igual de llamativo y es casi un aviso de que la primavera vendrá... algún día. (Foto: PEPE ÁLVEZ)
PINCELADAS Pánico. El anuncio de recortes de Alcoa en A Coruña más que miedo ha debido de provocar terror en la costa de Lugo. Patrimonio. Parece como si fuera inevitable que la salvación de las torres más emblemáticas de la provincia de Lugo venga de fuera: Pambre, Ribadeo, Sarria... Música. Hasta las más modernas modas llegan a Lugo, a veces tarde: el último ejemplo es el de las discotecas poligoneras. Un año. Este año sin tabaco en la hostelería ha convertido a Lugo en algo parecido al Caribe, a juzgar por la cantidad de terrazas al aire libre.
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