Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Pablo Neruda miran desde retratos fotográficos hechos por Baldomero Pestana en el Museo. Sus imágenes, que los presentan muy jóvenes, forman parte de la exposición que el Museo Provincial de Lugo dedica hasta el día 2 de octubre a este artista nacido en Pozos (Pena-Castroverde), según informa el diario El Progreso en su edición impresa de este jueves.
Junto a esas figuras aparecen Laxeiro, Ciro Alegría, Man Ray o Julio Ramón Ribeyro hasta sumar una veintena de fotografías realizadas por este artista que marchó con cuatro años a la Argentina, donde ejerció como fotógrafo comercial, pasando a ser luego fotógrafo artístico en el Perú.
En los retratos busca la mayor naturalidad posible, fotografiando a los personajes en su ámbito, sin incluir los elementos simbólicos que aparecen en sus piezas dibujadas.
Hiperrealismo
Paralelamente a esa carrera con la cámara, desarrolló otra dedicada al dibujo. Esta cara está también presente a través de unas cuarenta obras de grano tamaño y técnica hiperrealista realizadas en lápiz de grafito sobre papel Bristol.
En los dibujos puede verse un Pestana desarrollando su preocupación por la dimensión social del hombre, por las diferencias sociales y por las libertades individuales.
En ese apartado de la muestra hay una gran influencia de la etapa que vivió en París en los años 60, por el interés con que refleja las inquietudes de aquellos años entre los jóvenes. Las hojas de periódicos arrugadas son una constante en las obras, hablando de lo fugaz del tiempo y del complejo y trágico de la actualidad.
El mundo clásico está siempre presente a través de arquitecturas, como arcos, y de esculturas de figuras humanas que sirven de fondo y de contraste a las denuncias de las situaciones de miseria que protagonizan niños de paisajes hispanoamericanos. Ese mundo de miseria lo fue conociendo este oriundo de Castroverde en los diferentes oficios que desarrolló a lo largo de su vida, especialmente el de fotógrafo.
Sus periplos le permitieron reflejar también grandes paisajes, las montañas y los barrancos, que aparecen ocupando sus obras en papel con paseantes que están sentados de espaldas al espectador para contemplarlas con admiración.
Su manera de concebir la pintura de paisaje fue el hiperrealismo, lo mismo que acontece con su obra más simbólica. Esa técnica la conoció en profundidad durante su estancia en París a raíz de su contacto con artistas en la capital francesa. Esa influencia lo llevó a decidire a mostrar sus dibujos.
Su fotografía acabó siendo muy popular en los años 60, pues muchas de las imágenes con las que se componían los carteles turísticos de ese tiempo eran suyas. El Ministerio de Información y Turismo le encargó un trabajo que lo llevó a recorrer España durante nueve meses.
04/09/2008