''El caso del 'códice' está más cerca de ser un esperpento que de otra cosa''
23/07/2012 - Víctor Manuel Rivero (Lugo)
¿Realmente puede descansar en verano alguien que compagina escribir, dirigir una editorial y dar clases en la universidad?
El descanso, decía un viejo profesor mío, consiste en ir cambiando de actividades. Los que escribimos, a veces aprovechamos para darle la vuelta al calcetín y ver cosas que a veces no tenemos tiempo de tratar con calma a lo largo del año.
Su novela, ‘Caballo de oros’ rinde homenaje a los narradores de la tradición oral. ¿Es el verano el tiempo idóneo para reencontrarse con las raíces y aislarse del estresante e impersonal mundo tecnologizado?
El verano es un buen tiempo para leer todo aquello que se puede disfrutar lentamente, a la sombra de una viña o a la orilla del mar. También para reencontrarse y descubrir lugares con calma. Recomiendo a los lectores de ‘Caballo
de oros’ visitar la iglesia de Mourente, en Pontevedra, y encontrar las raíces verídicas de la novela.
¿Se escribe mejor al aire libre, con el calor y los días largos, o refugiado en el escritorio durante las inclemencias del invierno?
El calor no ayuda nada a escribir. Es bueno para otras cosas, pero para escribir en condiciones prefiero el frío.
¿Qué hemos aprendido de la Guerra Civil y la posguerra?
La guerra fue una marca muy dura que permanece en nuestro ADN colectivo, en especial en los gallegos. Deberíamos aprender, sobre todo las nuevas generaciones a las que le queda lejana, que desde la palabra, la tolerancia y las instituciones democráticas es desde donde se han de resolver los problemas. Hay que conquistarlas y perfeccionarlas todos los días.










