Algunas administraciones que nos toca sufrir se pasan por la entrepierna las normativas, se inventan otras y en ocasiones nos hacen dudar a los administrados del funcionamiento craneal de los que las dirigen.
Veamos, por ejemplo, la DGT con esa luminaria cerebral que es su jefe, Pere Navarro, que se ha sacado nuevos trucos para que su departamento continúe siendo una Hacienda paralela sin preguntarse si es legal o no, aunque eso poco parece preocuparle si se tiene en cuenta que el acusado o multado tiene que aportar pruebas de su inocencia, justo lo contrario de lo que sucede en el ejercicio del Derecho español donde es el Estado el
que las presenta en contra.
Pues bien, que yo sepa, de momento, no está prohibido a los conductores fumar pitillos en los coches pero él, con chulería, también lo va a perseguir. Pero, ¿y los que fumamos en pipa? ¿Y los que fuman puros? ¿Nos libraremos de la razzia o recibiremos aun mayor castigo?
Habrá que aguardar acontecimientos porque el ingenioso Navarro y sus marmitones también controlarán el uso de móviles, incluso con manos libres, o la manipulación de aparatos instalados en el vehículo con lo cual, ni la radio nos va a permitir escuchar.
De momento anuncia medio millón de controles a conductores en las carreteras españolas, desde el pasado miércoles hasta el día de Navidad así que, agarrense a los machos.
Por su parte ,la Xunta de Galicia, o alguno de sus departamentos, también parecen seguir la espiral del señor Navarro y se niega, en este caso Cultura, a pagar los trabajos arqueológicos a los promotores que construyen en los cascos históricos o zonas protegidas hasta el punto de que el TSXG ha vuelto a condenar, por enésima vez, a esta consellería que bien podía copiar de sus colegas de Extremadura, que pagan a tocateja las excavaciones y ayudan a que se conserve el patrimonio.
Y no es la Consellería de Cultura de la Xunta la única porque la de Medio Ambiente también se las trae a la hora de satisfacer a los ganaderos los pagos de los destrozos causados por los lobos en la ganadería, lo que sigue generando un odio hacia estos depredadores por parte de la gente del campo que no tendría razón de ser si se actuase correctamente.
Tendrán que ser los propios campesinos los que instalen cámaras con visionado nocturno para grabar los ataques y llevar además a dos o tres testigos presenciales para solicitar lo que es justo.
Y aun así les pondrán problemas pues no hay que olvidar que la burocracia es el arte de enredar las cosas.
15/11/2008