El juez de Sevilla, Francisco Serrano
''La Ley de Violencia de Género protege situaciones de abuso''
07/02/2009 - EFE
El juez de Familia 7 de Sevilla, Francisco Serrano, ha dicho este sábado que ve injusta la Ley Integral contra la Violencia de Género y ha advertido de su posible ''efecto perverso'', al proteger ''situaciones de abuso'' y no a las mujeres que realmente sufren maltrato.
Serrano ha dicho que la ley ''ha traído cosas buenas, como el hecho de que la sociedad ya no tolera situaciones de violencia machista, pero también se están produciendo abusos porque no ha hecho una buena definición del maltrato''.
Entre los aspectos injustos, ha dicho que la ley ''estigmatiza'' al hombre acusado de maltrato, pues incluso después de demostrar que se trataba de una denuncia falsa, su proceso de divorcio seguirá en el Juzgado de Violencia de Género y no en el de Familia.
Soledad del hombre
Cuando la mujer denuncia un caso de maltrato, inmediatamente recibe el apoyo de cuatro o cinco instituciones entre el abogado de oficio, el fiscal y las asociaciones contra la violencia, mientras que el hombre solo tiene a su abogado y, si luego pretende acusar por denuncia falsa, se encuentra ante la dificultad de ''demostrar un hecho en negativo, es decir, que ella no se equivocó al denunciar'', sostiene Serrano.
El juez compara la situación con la base de detención de Guantánamo: ''Cuando a un hombre se le denuncia, a la cárcel y la llave tirada''.
Francisco Serrano lamenta que, de forma paralela a la Ley de Violencia, no se hayan modificado las condenas para las denuncias falsas en la misma proporción, llegando incluso a la retirada de la custodia para el cónyuge que denuncie en falso.
''Inducen a más violencia''
Afirma que estas ''desigualdades y situaciones injustas llevan a más violencia donde antes no la había e incluso a hombres que se suicidan'', aunque ha lamentado que esos datos ''no aparecen en la foto oficial''.
El juez de Familia presentará la próxima semana en Sevilla su libro 'Un divorcio sin traumas', en el que aboga por la mediación y la conciliación, aunque a su juicio esas líneas no se fomentan en España porque atacan la ''línea de flotación de las asociaciones que viven de las subvenciones para el maltrato''.
En su libro sostiene que, paralelo al machismo, ha surgido un ''hembrismo'' que considera a la mujer como un ser inferior necesitado de protección especial, una situación que le recuerda a la ideología de la Sección Femenina de la Falange, que también practicaba la discriminación positiva aunque desde un ''machismo casposo y cavernícola''.







