Lugo se convierte en capital gallega del cómic japonés con Expomanga
21/11/2009 - Jaureguizar / El Progreso (Lugo)
Mazinger Z se convirtió en un clásico en las televisiones de todo el mundo de los años 70. El personaje nació en 1972 y, este viernes, casi cuatro décadas más tarde, era la estrella en Expomanga, la primera exposición dedicada a este género que se celebra en Lugo.
El presidente de la Diputación fue uno de los que pudo conocer los nuevos modelos articulados que representa el gigantesco robot con los rayos rojos saliendo del pecho. José Ramón Gómez Besteiro se ocupó de inaugurar este certamen, que se mantendrá en la Capela de Santa María durante este fin de semana.
Además de las réplicas del héroe que lanzaba sus puños con más fuerza, en la muestra pueden verse los trabajos de los autores más destacados del género, como Miyazaki o Inoúe gracias a unha veintena de acrílicos "con entintado japonés" en los que el artista argentino radicado en Lugo Sebastián González Ibarra reproduce viñetas tebeos manga. Todas son japonesas, "excepto dos obras sobre 'Sin city' de Frank Miller, que me atrae porque usa tintas muy impactantes, en las que no hay grises".
Este creador, que es piloto de formación, comenzó su carrera pintando aviones militares con técnica hiperrealista para museos y muestras en su país. Como aficionado al cómic, "vi que había un lugar vacío en el arte moderno, un lugar en el que trabaja Takashi Murakami, por ejemplo, que es el del manga pop".
Lo que le atrajo del manga fue que "está menos estructurado que el cómic norteamericano, en el que hay demasiado superhéroe, y el europeo, que es demasiado serio, no está al día".
'Cosplay'
Además de las obras de González Ibarra, en Expomanga se muestran cómics históricos y novedades, y películas protagonizas por clásicos como pueden ser Dragon Ball, Akira o Adolf. Fueron aportados por la tienda lucense Tótem, al igual que otros artículos relacionados con este arte. Destacaban varios 'cosplay', trajes surgidos de las series, o una reproducción del personaje Naruto, que pertenecía a una serie limitada de 2.000 ejemplares. Los pinchos tenían también su refencia al sol naciente, con sushi maki o algas nori, y alguna que otra "sorpresa de Japón".
El auge de este género fue remarcado por el propietario de Tótem, Manuel Veiga, quien apuntó que "incluso hay chicos de Lugo aprendiendo japonés por la fascinación que sienten por el manga".
Una muestra de esa pasión eran varios jóvenes que acudieron a la inauguración vestidos con ropas negras adornadas con complementos relacionados con sus ídolos de dos dimensiones.





