Guardias civiles de Lugo y Madrid se encaran en los pasillos del juzgado
27/11/2009 - X. A. / El Progreso (Lugo)
Lejos de tranquilizarse, el ambiente cada vez está más crispado en la Guardia Civil, y esto se tradujo en un grave enfrentamiento público en los pasillos del juzgado, según indicaron a este periódico testigos presenciales.
La base de operaciones de los agentes de Régimen Interno de Madrid está ahora mismo en el juzgado número uno, que instruye la operación Carioca y a donde son llamados los testigos de la causa. Estos guardias —son entre 10 y 12— suelen estar en los pasillos delante del juzgado (en la primera planta), o bien en las dependencias de guardia (en la planta baja) que están unidos por un ascensor interior.
Cuando se produjo el incidente, los dos grupos de agentes estaban en los pasillos, por lo que el enfrentamiento pudo ser visto por las personas que estaban en el lugar. Uno de los agentes de Lugo se dirigió con la mano en alto e increpando a un guardia de Régimen Interno, mientras este daba pasos atrás y se llevaba la mano al arma. En ese momento intervinieron otros agentes para aplacar los ánimos, que estaban muy caldeados, según testigos presenciales.
Éste no es más que el reflejo del malestar que existe en la comandancia desde el registro que se produjo en la misma a finales de octubre, la noche en la que se inició la operación Carioca.
Sindicatos y críticas
Los guardias de Lugo ven injustificada la espectacular intervención de aquel día, con coches camuflados que llegaron de repente a las dependencias de la Guardia Civil y tomaron casi al asalto la central COS, desde donde desarrollaron el resto de la operación. Después precintaron las oficinas de la Policía Judicial donde trabajaba el cabo ahora encarcelado y, por añadidura, la del restos de compañeros del grupo, también la del jefe del mismo.
Los sindicatos del instituto armado no se callaron. UGC dijo que habían actuado con «saña inusitada» y «enrareciendo gratuitamente el ambiente, criminalizando a todas las unidades y sin estar a la altura de las circunstancias». Dejaron caer igualmente una sombra de duda sobre el sistema de selección de los miembros de estos grupos especiales, elegidos específicamente para cada caso. El trato dispensando al cabo cuando estaba en prisión preventiva también fue criticado, según fuentes cercanas al agente. De hecho, el día que fue trasladado al juzgado un hijo suyo intentó abrazarlo, y los de Régimen Interno se lo impidieron con el argumento de que estaba incomunicado.
Influye también en la crispación la constatación de que los autores del ‘soplo’ fueron guardias y que pudieron haber actuado por revanchismo profesional, según la versión del encarcelado. El jueves 26 de noviembre continuaron las declaraciones de chicas de alterne en el juzgado, mientras que el ginecólogo autor del aborto ilegal al parecer quedó libre, pero imputado en la causa.
El fiscal pidió imputar al jefe de Inmigración con las diligencias concluidas
El juzgado de instrucción número 3 de Lugo ya había dado prácticamente por cerrada la investigación del caso de explotación de extranjeros cuando el fiscal solicitó nuevas pruebas, consistentes en la citación como imputados del jefe de Inmigración en Lugo y dos representantes legales de empresas, una de transportes y otra de procesado de carne avícola.
Tras tomar declaración en calidad de imputadas a casi 200 personas, el juzgado finalmente dio por cerrada la instrucción y abrió un plazo para que las partes pidiesen alguna prueba a mayores, antes de que el fiscal redactara su escrito de acusación provisional. Y precisamente fue el fiscal quien promovió la citación del responsable de la oficina donde se otorgan los permisos de residencia a los emigrantes, situada en la calle Río Neira y que hace dos semanas fue registrada en el marco de otras diligencias, las que el juzgado número 1 sigue contra los clubes de alterne.
El fiscal posiblemente acusará al cerebro de la trama, un marroquí que tenía su propia ETT ilegal para explotar a compatriotas de forma inhumana, su novia y una hermana, así como responsables de una gestoría de Ponferrada y otra de Lugo, entre otros. El supuesto cabecilla, de nombre Mohamed, tenía un maletín lleno de dirhams y euros en el maletero de su coche el día que fue arrestado.







