LUCENSES SIN FRONTERAS

Anxo Cereijo: ''En Londres hay respeto por los jóvenes y las minorías''


Etiquetas: Lugo, reportaje, Lucenses sin fronteras, Anxo Cereijo, Londres

13/12/2009 - Mar M. Louzao (Lugo)

Se fue a italia para un año y lleva veinte como residente en el extranjero. El lucense Anxo Cereijo estudiaba Ingeniería Industrial en la Universidad de Navarra, en el campus de San Sebastián, cuando le ofrecieron una beca para terminar la carrera y hacer el proyecto de fin de carrera en el Politécnico de Milán. El diseño y la arquitectura lo cautivaron, así que, con otra beca, hizo un máster de Diseño en la Domus Academy y, con una tercera, el doctorado en Diseño. Enseguida comenzó a dar clase en la facultad de Diseño Industrial del Politécnico y, en 2002, la Universidad de Brighton (Reino Unido) le ofreció una plaza en la facultad de Informática. Allá se fue y pasó unos años desplazándose semanalmente entre Londres y Milán.

Sin embargo, la ciudad italiana fue quedando atrás a medida que le salían oportunidades como profesor visitante en Canadá, Singapur, India, Malasia o Australia. «Veía a mis amigos cada vez menos. Era la segunda vez que pasaba por esto, pero no tenía opción. La carrera me arrastraba y bajar del tren podría significar perderlo para siempre».

Con tanto trajín, no es extraño que en 2004 se mudase a Londres —a unos 90 kilómetros de Brighton— porque «tenía 5 aeropuertos a disposición, más el Eurostar para París y Bruselas» y porque la mayor parte de sus amigos vivían allí. En 2007 comenzó a trabajar en el departamento de Experiencia Usuario en el Grupo Vodafone. Desde entonces, se acabaron «los madrugones» para estar en Brighton a las nueve de la mañana.

A Anxo la capital británica le aporta «la sensación de estar en el centro del mundo». Es una ciudad, dice, en la que «se siente la energía», pero que también demanda mucha; donde «la gente sonríe y es muy solidaria» y eso hace más fácil soportar las incomodidades, como los tumultos de las horas punta en el metro.

Otro punto a favor es «lo multicultural», la mezcla de nacionalidades y razas y que todas están «integradas en la sociedad». Un mosaico en el que no es raro «ver sinagogas, iglesias católicas y  anglicanas y mezquitas en la misma calle !Increíble!», describe.

Por si fuera poco, las excelentes comunicaciones permiten viajes a buen precio. «Son bastante frecuentes los viajes de fin de semana a Estambul, Tenerife o Tel-Aviv y tengo amigos que se han ido a Nueva York de compras en un día», confiesa.

En el día a día, destaca que la gente «es muy profesional. Las normas se cumplen y hay mucho respeto por los jóvenes y las minorías». Anxo encuentra «motivador» que «las ideas y la creatividad están premiadas y es un sistema muy meritocrático: la relación entre tu trabajo y tu promoción es bastante transparente». Otro punto a favor para él es que «las vacaciones se disuelven en periodos cortos, de hasta 10 días, durante todo el año».

De noche
La vida nocturna es también ordenada. «Empieza a las seis de la tarde y a las dos la mayor parte de la gente está de vuelta. Claro que si uno quiere hay discos abiertas toda la noche e incluso algunas abren por la mañana». Sin embargo, a los jóvenes «les gusta aprovechar el día». Una de las cosas que más le llamó la atención es que «está bien visto llamar a una persona el domingo a las nueve de la mañana, pero nunca después de las diez de la noche».

En general, «la gente tiene mucha energía y ambiciones» y «lo nuevo y lo distinto esta bien visto». Pero también tiene algún inconveniente, y para Anxo es «la planificación»; hay que fijar las citas con días de antelación y mantenerlas pase lo que pase porque «cancelar está muy mal visto», lamenta.

A los visitantes les recomienda empezar temprano las visitas para evitar colas y visitar un buen pub. Además, sugiere ir a los parques, como Primrose Hill o Hampstead; los mercados, como el «muy  multicultural» de Dalston; el de Borough «para picar y beber el sábado por la mañana»; Columbia, lleno de flores y plantas, para desayunar el domingo; o Bricklane, «que es como el rastro y punto de encuentro para jóvenes el domingo».

Otro de los múltiples lugares que propone es Canary Wharf, la parte moderna, «pero que tiene una granja pública con animales en lo alto de una colina». Y allí cerca, Greenwich; además de un paseo en bicicleta hasta Richmond. Y quien quiera conocer la agenda de la ciudad, que busque en el « Time Out, una revista donde viene lo más interesante del momento».

Vida y costumbres: «El dinero se va de las manos»
«Londres ofrece muchísimas oportunidades de todo tipo, pero al mismo tiempo pide mucho», resume Anxo, que ve que en la capital británica «el dinero se va de las manos visiblemente». El transporte público es caro y «el único modo de moverse sin ser multado o pagar la carísima ‘Congestion Charge’» —una tasa por introducir el vehículo en el centro de la ciudad—. También lo son los alquileres, el cine o los  restaurantes, explica. Lo compensa algo el hecho de que «los salarios son bastante altos» y que «la oferta cultural —periódicos, teatros, ópera, ballet, museos, exposiciones— es muy barata o gratis».

En general, es una ciudad «muy consumista» y «la cultura local es ganar, invertir y gastar. El ahorro no se entiende. ¡Hay que tener cuidado!», advierte Anxo.

A modo de ejemplo, señala que una barra de pan o un café andan entre los dos y los tres euros. Por contra, hay cosas más baratas, como la conexión a Internet:. «El ancho de banda va de 10 Mb hasta 50 Mb y el precio desde 10 euros a 20 euros al mes incluido teléfono fijo y televisión».

Los londinenses, por su parte prefieren comprar la casa a alquilarla. «Hay muchas facilidades para ello: si no te llega el depósito, se puede comprar con el Ayuntamiento, con amigos o incluso con desconocidos».

Hábitos
Durante la semana, la comida es rápida porque en el trabajo «hay 30 minutos de pausa», aunque, a cambio, «se sale sobre las cinco». Por la noche, «las cenas son más preparadas, pero mucha gente compra la comida hecha en el supermercado». Los fines de semana, se cocina en casa. «A la gente le encanta», dice Anxo, y el domingo se hace un ‘brunch’ —desayuno-comida—, a las 12.00. El almuerzo diario es entre las 12 y las 12.30 y la cena, hacia las 19.30.. 

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Anxo Cereixo (Foto: EP)
Anxo Cereixo (Foto: EP)