Las lágrimas de un campeón


Etiquetas: Sergio Vallejo, rallyes, motor, Meira, Lugo, homenaje

19/12/2009 - Sonia Pavlicevic / El Progreso (Lugo)

"Llegué a Lugo de Meira con tan sólo quince años". Fueron las únicas palabras que pudo pronunciar el campeón de rallyes, Sergio Vallejo, antes de venirse abajo. Acto seguido, el silencio. El nudo de la garganta se terminó de apretar y la emoción hizo callar al piloto meirense, que en el Concello de Lugo y acompañado por todo su equipo, recibió uno de los homenajes más especiales y entregó su título al Alcalde, José López Orozco en representación de todos los lucenses.

Minutos antes el piloto meirense y todos su equipo atravesaban el centro de Lugo en carruajes romanos acompañados por más de una treintena de romanos que, tambor en mano, anunciaban la llegada de los campeones. La comitiva entre las que también se encontraba la madrina del Rácing Nupel Team, Blanca de Cora, adjunta a la dirección de El Progreso; el hermano del piloto lucense, Diego Vallejo, y en un segundo plano el presidente de Nupel, Jorge Dorribo no pasó desapercibida al atravesar el centro de Lugo. 

Decenas de aficionados esperaban, pese al frío, la llegada del Rácing Nupel Team cual comitiva romana a las puertas del Concello. También los lucenses que se encontraban ultimando las compras navideñas abandonaron los comercios para contemplar una estampa más propia del Arde Lucus que de la Navidad.

Tras dar una vuelta a la Praza Mayor, la comitiva se paró en seco ante el Concello. Ya dentro, el piloto meirense, con su trofeo en mano escuchó el discurso de uno de los artífices del éxito: Jorge Dorribo. El presidente de Nupel, elogió a un campeón humilde y trabajador y a todo su equipo mientras el nudo en la garganta de Vallejo se iba apretando más y más. "Llegué a Lugo —intentó continuar Vallejo— con tan sólo quince años y fue entonces cuando conocí a la persona más importante de mi vida: Elena", una vez más el meirense tuvo que detenerse, la emoción podía más. En su mente, tal como aseguró luego, empezaron a desfilar de una en una las imágenes de toda una vida dedicada en exclusiva al automovilismo.

Una lucha de 25 años
Este sábado, mientras se encontraba en lo más alto, Vallejo no pudo evitar acordarse del precio que supone la victoria. El trabajo incansable, la pérdida de fe, los malos momentos se vinieron a la cabeza de un campeón al que le había costado nada menos que 25 años recoger su premio. "He dedicado toda mi vida al automovilismo —continuó— han sido muchas horas de sufrimiento y de peleas que sin todos mis amigos y familiares hubieran sido imposibles", indicó el lucense, que quiso agradecer a Jorge Dorribo el apoyo.

"Ésta ciudad me lo ha dado todo. Aquí también conocí a Jorge Dorribo, que fue el que puso los medios para lograr este campeonato de rallyes. Qué menos que brindar a Lugo mi victoria", indicó Vallejo entre los aplausos de todo el equipo, que con cascos de romanos y capas, llenaron el salón de plenos del Concello. Al lado del campeón Nacional de rallyes su hermano y copiloto, Diego Vallejo. "Hace que no me emociono mucho tiempo", confesaba el piloto Sergio Vallejo antes de abandonar el concello y en su carruaje de campeón. 

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Fotos

Foto de familia del equipo y, abajo, llegada de los Vallejo al consistorio (Fotos: J. Vázquez)
Foto de familia del equipo y, abajo, llegada de los Vallejo al consistorio (Fotos: J. Vázquez)