INQUIETUD
Empresarios auguran cierres de negocios por la marcha del hospital Xeral
06/02/2010 - Arsenio Coto (Lugo)
«Que no nos dejen morir». Esta lacónica petición de Gladys Rosendo, que desde hace 18 años tiene una floristería en las cercanías del hospital Xeral, resume el sentir de los empresarios que cuentan con negocios en el entorno de este centro sanitario. Refleja la inquietud general ante las probables repercusiones económicas negativas que tendrá su próximo cierre, cuando empiece a funcionar el de San Cibrao, previsto para antes de que finalice este año.
Unos no tomarán decisiones sobre el futuro de sus negocios hasta que la administración decida qué ubicará en esos terrenos. Otros han preferido no esperar. Es el caso de Luis Benito, propietario de la Funeraria San Froilán, que asegura que «cuando se marche el hospital nos iremos con él. Aquí no hay nada que hacer. Esto se muere en dos días». Este empresario ya ha solicitado los permisos para poder construir un tanatorio en la proximidades del Hospital Universitario Lucus Augusti.
La sombra del vetusto hospital da cobijo a casi una veintena de establecimientos de hostelería, tres funerarias, otras tantas floristerías, supermercados y aparcamientos privados, un par de tiendas de ortopedia, media docena de peluquerías y una farmacia.
Gladys Rosendo, que abrió hace casi dos décadas la primera floristería en las proximidades del hospital, ve el futuro «negro» porque augura que «perjudicará mucho» el cambio de ubicación. «Si pudiéramos, lo agarraríamos para que no se marchara», afirma.
Hostelería
Es el negocio que prima en el barrio que lleva el nombre original del centro sanitario, el de A Residencia. Amador Belón es uno de los restauradores más veteranos de la zona. Ha regentado varios establecimientos desde que abrió el primero hace 30 años. A diario sirve casi un centenar de comidas en su restaurante, en el que trabajan 9 personas. «Confíamos en que dejen aquí algo porque si no va a ser un barrio muerto», dice.
Además de una disminución en el número de clientes, el adiós del Xeral puede suponer «un cambio en el sistema de trabajo». Eso es al menos lo que piensa José Carballedo, que regenta un establecimiento de hostelería en la zona, en el que trabajan cinco personas. Explica que en vez de dar comidas, en su local sirve entre 40 y 60 diarias, tendrá que apostar por atraer a los que suelen salir a tomar vinos Advierte además de que «a lo mejor hay que ajustar la plantilla», algo sobre lo que escuece hablar en los tiempos que corren.
A los pies del hospital hay varios negocios más estrechamente relacionados con la asistencia a los enfermos. La farmacéutica Teresa Daviña prefiere ser «optimista» porque cree que la marcha del Xeral será compensada con la llegada de otro centro sanitario, porque si no «se hundiría la zona, bares, pensiones ... y yo también».
José María Carreira, que es propietario de una ortopedia, coincide en que el futuro se presenta «mal» para los establecimiento del barrio. Aunque en su caso la incidencia puede ser menor porque cuenta con un taller que se dedica a fabricar para otras tiendas, también se resentirá porque «al paciente le dan un papel en el hospital y busca el sitio más cercano, no se le ocurre ir al otro extremo de la ciudad».
Para quien también desaparecerá su sustento es para los gorrillas, que tan incómodos les resultan a los conductores. Juan Jiménez y su primo Gaspar aseguran que no se irán al nuevo hospital porque los aparcamientos tendrán vigilancia privada.
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#7 Por Laura 26-04-2010 14:32
Yo no opino como todos ustedes, soy empleada de uno de los restaurantes de la zona y no es asi, se trabaja mucho siempre, y no es excesivo el coste de las comidas!
Claro que hay otros negocios en otras zonas y que no tuvieron la ayuda del hospital, pero ya siempre estuvieron asi y saben como es pero aqui siempre estuvo el hospital, y al irse se perdera mucha gente y todos nos quedaremos en el paro.
Lo de irse con el hospital hay gente que se lo puede permitir, otros no.
#2 Por sanmiguel 08-02-2010 12:38
Resulta que ahora se dan cuenta que tienen que trabajar, por que hasta ahora, todo se lo daban hecho, ya que los familiares de los pacientes, tenían que comer, bien fuera en el Xeral o en los alrededores, por tanto era un negocio seguro, sen ningún esfuerzo. Ahora, claro, se le ve la cara al lobo, y ya hay miedo. Pero señores, aprendan de otros pueblos, que también vivian sin esfuerzo, y por culpa de las autovias, se tuvieron que reformar. Animo, se puede sobrevivir, con ideas.
#1 Por lopez 08-02-2010 09:36
Las cosas son así, cuando se gana nadie dice nada, pero ahora toca lo que toca, se que es una trastada para quien tiene un negocio, pero esto ocurre a diario en mucho negocios que viven de lo que hay en los alrrededores y cuando se va quien genera los ingresos la cosas se hunde. Lo mejor es hacer lo que dice Luis Benito irse con el hospital.









