ENTREVISTA

María Casal: ''El teatro fue lo que me enganchó de verdad''


Etiquetas: teatro, María Casal, televisión, cine, entrevista

20/02/2010 - Ángeles F. Maira / El Progreso (Lugo)

Hija del actor compostelano Antonio Casal y de una actriz que no quiso hacer carrera, María Casal vino al mundo en el Madrid de las postrimerías de los cincuenta (1958). Allí transcurrió su niñez, en un ambiente que la llevó, casi sin darse cuenta, hacia el ámbito artístico, en el que se inició muy joven tocando todos los géneros, desde la televisión, hasta el teatro y el cine. En su faceta de actriz tuvo el privilegio de trabajar con directores como Steven Spielberg o el alemán Urs Egger. También ha trabajado como directora y guionista de cine y teatro.

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¿Cómo recuerda el Madrid de su infancia?
Era una ciudad mucho más cómoda y amable. Ir a Sol desde Velázquez me parecía lejísimos. Actualmente se ha convertido en una ginkana, ya que tienes que ir dando saltos con las obras, el tráfico, las multas... Ahora, con todo lo que ha crecido, como no lo conozcas te pierdes con tanta M-30 y M-40. Los pueblos de alrededor también son inmensos... El de antes era un Madrid más castizo y amable .

Y más triste.
No creas. Pienso que nos vamos entristeciendo paso a paso, por la falta de cultura que tenemos, ¡parece que ahora ser inculto es un mérito! A mí hay muchas cosas que no me gusta hacer, porque ya no me divierten. Siempre he sido muy aficionada a la televisión, pues ya no. Sólo veo series o películas concretas, porque lo demás no me  gusta. En cuestión de prensa me pasa lo mismo. Hace 15 años que no compro una revista española, porque viendo lo que tienen, sinceramente, no me interesa. No veo artistas, no veo cantantes... veo gente famosa por el mero hecho de serlo. 

Sin embargo, la televisión fue su cuna artística.
Sí. Yo empecé en el 'Un, dos, tres...'. Antes ya había hecho un papelito en cine y algún anuncio de pequeña, pero lo que es trabajar en serio, éste fue mi debut.

¿El hecho de que su padre fuera actor le abrió puertas o influyó negativamente en su carrera?
Cuando yo nací mi padre tenía 50 años y su época en el cine había pasado. Entonces se dedicaba al teatro, tenía compañía y con las giras se pasaba fuera seis u ocho meses al año, con lo cual lo que recibía eran postales. Cuando murió yo tenía 14 años, así que ni una cosa ni otra. Me ha servido el apellido, porque mi padre fue un actor importante, aunque no se le haya dado el sitio que merece ni siquiera en Galicia [nació en Santiago]. Aquí no tiene ni una miserable calle, ni siquiera en la Ciudad de la Imagen. Yo le envié una carta al alcalde de Boadilla pidiéndoselo y me contestó que quién era mi padre. Le tuve que mandar un currículum donde aparecían las 39 películas en las que aparecía como protagonista. Sólo le hicieron un pequeño homenaje en Ourense y otro en Pontevedra con motivo de la publicación de un libro sobre él que está muy bien y que yo prologué.

Pero de alguna forma le influiría apellidarse Casal...
Quizá para que me hicieran alguna entrevista en las revistas, que entonces tenían más repercusión que ahora, porque en el terreno artístico él no me pudo dar ni un consejo. Cuando murió yo aún estaba en el colegio y no sabía lo que iba a hacer. Puede que tampoco me hayan llamado para alguna cosa porque tenían algo con él. Quizás me ayudó y me perjudicó.

¿Y su madre?
Fue actriz un tiempo, pero no le gustaba. Conoció a mi padre en la compañía de teatro y, esas cosas de antes, al casarse dejó de trabajar, aunque tampoco le gustaba.

¿Es hija única?
No, tengo un hermano que no se dedica a la vida artística, aunque hubiera sido un buen actor. He hecho un par de cortos como directora en los que él trabajó y no veas. Es un talentazo.

¿Qué recuerdos tiene de sus comienzos en televisión?
Poquísimos, pasaron ya tantos años... Recuerdo a las amigas que hice en el 'Un, dos, tres', que nos llevábamos muy bien. Chicho nos enseñó, sobre todo, a tener disciplina y seriedad en el trabajo, porque era muy profesional y muy estricto. De  Aplauso' también tengo buenos recuerdos. Hice mucha amistad con las presentadoras, pero tampoco era lo nuestro. Lo hacíamos con mucha ilusión y conocí a gente muy interesante, pero fue como un extra en mi vida.

¿No le hacía ilusión aquel trabajo?
Me daba un poco igual, porque entonces no sabía aún lo que quería hacer. Seguí estudiando, empecé Derecho, pero seguía sin tenerlo claro. También hice una película en Santo Domingo, pero a mí lo que me acabó de enganchar fue el teatro. Hice una revista, 'Las Leandras', donde tenía un papel muy bonito y me di cuenta de que el contacto con el público era mágico, que cada día era distinto. La sensación de vértigo y de poder que te entra en un escenario, ¡eso fue lo que más me enganchó!

En las informaciones que hay sobre usted apenas se hace referencia a su faceta teatral.
Es que en España no se enteraban mucho, sobre todo si ibas de gira. Además, me casé y me marché a Estados Unidos, en donde estuve tres años haciendo teatro. Luego volví por temas personales, empezaron a salirme cosas otra vez y ya me quedé. Aquí hice 'El aperitivo' y 'El visón volador', dos comedias divertidísimas, y 'El hombre del atardecer', con Amparo Rivelles, entre otras.

Y llegaron las series.
Sí. Me llamaron para 'Menudo es mi padre', en la que estaba con El Fari. Antes ya había hecho 'Los gozos y las sombras','Ninette y un señor de Murcia', 'La primera función', 'Vecinos', '¡Ay, señor, señor!', 'Médico de familia' y 'Menudo es mi padre'.  Antes de 'Hospital Central' hice cine, 'Extraños, con Imanol Uribe .

¿Qué supuso esa experiencia?
Fue muy importante. Allí conocí a Paco Pino, que me eligió para hacer el personaje. Era un gran profesional y la persona más buena y generosa que podías echarte a la cara. Murió con 36 años y no hay día que no lo recuerde. Después vino 'Hospital Central', donde estuve mucho tiempo. Más tarde hice una serie en Valencia —algo que es muy raro, porque con lo de las autonomías aquí viene todo el mundo, pero es muy difícil que contraten a alguien de Madrid—,  '700 euros' para Antena 3, 'Física o química' y ahora estoy trabajando  en 'Gran reserva', una serie de La Primera que todavía no ha comenzado a emitirse.

También hizo unas 20 películas, algunas con directores extranjeros.
Sí, en el 83 hice 'Hundra', una película de aventuras dirigida por Matt Cimber. En el 89,'The man in the brown suit', de Alan Grint, y en 2005, por una casualidad, trabajé en 'Munich', de Steven Spielberg, del que tengo un recuerdo estupendo. Era una persona muy simpática y sencilla que nos llamaba a todos por nuestro nombre. Después hice la alemana 'Tod eines keilers', de Egger.

¿Con qué personaje de los que ha hecho se identifica más?
Con el de 'Hospital Central'. Se me parecía mucho, lo cual resultaba más difícil que si no fuera así.

¿Que proyectos tiene en cartera?
Este año, sólo sobrevivir, seguir en la serie y escribir la segunda parte de una obra breve de teatro que presenté el año pasado.

¿Qué lenguaje prefiere, el del cine , el teatro o la televisión?
Me encuentro a gusto en todos. Después de conocer a Paco Pino tengo una gran seguidad en mí misma. Me enseñó a aprovechar mis habilidades y a relajarme, y me lo paso muy bien trabajando.

¿Se identifica más con el trabajo de actriz, directora o guionista?
Lo más divertido ser actriz. Lo de escribir es un trabajo muy solitario. He escrito 'Cábala', una serie que grabé e hice una especie de presentación, y una comedia. Me gusta mucho escribir, pero creo que es algo muy duro. Sin embargo, cuando trabajas como actriz te alimentas de los demás. Trabajar en equipo es más divertido.

¿Y la dirección?
Creo que tengo mi propio estilo y también creo que es muy difícil. A mí lo que me pasa como escritora y directora es que el trabajo previo es tan grande, que cuando llega el momento de presentarlo ya no tengo fuerzas. Como no coja a algún socio que trabaje conmigo no voy a seguir haciéndolo, para mí sola es un gran esfuerzo.

¿Y cómo es la María Casal mujer?
Creo que me conozco muy bien, pero me entiendo muy poco. Sé cómo voy a reaccionar, pero no por qué. Creo que ahora, en el tercer acto de mi vida, me dedicaré a enterarme de cómo soy de verdad. Creo que tengo buenas cualidades: soy bastante bondadosa, muy estricta trabajando y tremendamente organizada. También es bastante fácil vivir conmigo pero, en contrapartida, soy muy desordenada y nunca discuto. Cuando algo no me gusta me doy la vuelta y me voy, sin más.

¿Tiene algo previsto en el teatro?
No tengo nada. La vida de la actriz es así de dura. Trabajas más con 60 años que con cuarenta y tantos o 50. En esas edades no saben muy bien qué hacer contigo. Es como que ya has perdido el interés romántico y erótico de antes, pero tampoco eres una abuela. Y mientras no haya directoras esto no cambiará.

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