LUCENSES SIN FRONTEIRAS

''La burocracia es imposible, siempre falta algún papel'',


Etiquetas: bioinformática, Antía Blanco, Grenoble, Lucenses sin fronteras, reportaje

06/03/2010 - Mar M. Louzao / El Progreso (Lugo)

"Desde que me fui a Bélgica de Erasmus, no paro de viajar", reconoce Antía Blanco, ingeniera informática de 26 años que lleva unos meses viviendo y trabajando en Grenoble (Francia), uno de los polos de innovación y tecnología de Europa. Allí ha sido contratada por la empresa donde realizó las prácticas del máster de Bioinformática que curso en la Universidad Complutense, una firma que trabaja para el Centro de Estudios Nucleares, uno de los complejos tecnológicos de la ciudad.

Antía estudio en la Compañía de María y las Josefinas, en Lugo, y luego Ingeniería Informática en A Coruña. Cuando estaba realizando el máster en Madrid decidió irse al extranjero para hacer las prácticas. "Quería mejorar el francés que había aprendido en Bélgica y ver cómo estaba el mundo laboral fuera de España. Envie unos 20 correos electrónicos a diferentes empresas francesas para realizar las prácticas del máster, y al final me quedé con la de Grenoble", cuenta.

La estancia duró dos meses y medio, y Antía, que tambien es monitora de náutica, se volvió para cumplir con los campamentos de verano. Entonces la empresa de Grenoble la reclamó de nuevo, se compró un coche de segunda mano y se volvió a Francia, esta vez en un viaje con escalas a su gusto.

Ni a su familia ni a sus amigos les sorprendió su decisión, acostumbrados a verla ir y venir desde que su estancia en Bélgica de Erasmus le sacudió los reparos, una experiencia que aconseja fervientemente. "Todo el mundo debería hacerlo porque te cambia tu forma de ver la vida y, sobre todo, ayuda te a reaccionar ante los cambios que se puedan presentar en ella", comenta al respecto.

El trasiego no le resta contacto con tus amigos - "Siempre dispuestos a quedar y contarnos nuestras aventuras como si no hubiese pasado el tiempo" -, pero sus abuelas creen que ya es suficiente. "Neniña, ¿por que no acougas un pouco?", Le dicen. Lejos de seguir su consejo, piensa quedarse al menos un año en Grenoble -lleva tres meses-, Porque lo considera "el tiempo mínimo para conocer los alrededores y disfrutar un poco de este país".

Antía lleva una vida "Que es una mezcla entre trabajadora y Erasmus, por una parte tengo mis 7-8 horas de trabajo diario en la empresa, pero al salir a menudo aprovecho para tomar algo con mis amigos, jugar al baloncesto o quedar para cenar". Comparte piso con un chico francés y una chica belga y está integrada en una asociación de Erasmus doctorandos con los que queda a menudo.

Para ella el idioma no ha sido un problema porque "ya venia con una base de nueve meses de aprendizaje en Bélgica", apunta, aunque eso no "impidió que los dos primeros días fueran agotadores, ya que hasta que me habitué a pensar y hablar en francés las 24 horas del día tenía la cabeza que me explotaba", reconoce. Se le sigue resistiendo "la lengua escrita, ya que el francés se pronuncia de una forma y se escribe de otra".

Antía recomienda a los menores de 26 años que aprovechen para conocer Francia "Porque aquí si eres menor de esa edad o estudiante hay muchísimas reducciones". Eso sí, para enfrentarse a la burocracia francesa sugiere "armarse de paciencia, porque es imposible; siembre falta algún papel". Su gran reto es conseguir un contrato con una operadora telefónica: "Llevo dos meses intentándolo y aun no lo he logrado", asegura.

Aficionada al esquí, los fines de se semana es su actividad estrella y para practicarla recomienda "las pequeñas estaciones, porque hay menos gente que en las grandes y se pueden aprovechar mejor". De las que ha visto hasta ahora, Annecy es la más recomendable, dice. "Es una ciudad muy acogedora que no decepcionará a nadie".

Grenoble está muy bien comunicado a través del TGV, "que podriamos equiparar al AVE español, gracias a él puedes plantarte en París en la friolera de tres horas y media, Cuando en coche puedes tardar más de cinco horas con unos peajes que yo encuentro excesivos". Dentro de la ciudad, el transporte más común es el "tram" una especie de tranvía moderno. También la bicicleta está más presente que en España. "No es como en Holanda, que todo el mundo va en bici a todas partes, pero se utiliza mucho. De hecho, la mayoría de los pisos tienen trasteros o rochos -como decimos los lucenses-, comunes para dejar las bicis", cuenta.

"La gente se aficiona cada vez más a la comida preparada"
A Francia nadie le discute su fama gastronómica. Sin embargo, a Antía le llama la atención "la cantidad de comida preparada que hay en los supermercados, mucha más que en España, y cada vez la gente se aficiona más a ella". Además, "muchas empresas tienen tique-restaurante, por lo que hay bastante gente que aprovecha y come fuera". Sin embargo explica, no deja de ser cierto que "tienen una gastronomía muy rica y a la mayoría de los franceses les gusta cocinar", explica. De hecho, una costumbre social muy extendida es la de hacer cenas en casa de alguien y que los invitados colaboren aportando algo. También hay la opción del bar, pero "hay que teneren cuenta que casi todos los bares cierran a la una de la madrugada". Dice Antía que una de las cosas que más le gusta de salir por la noche es "que está prohibido fumar, por lo que al llegar a casa la ropa no apesta. Eso sí, de los cubatas hay que olvidarse". Con todo, aunque la comida es buena, ella echa de menos "el jamón, es una cosa sin la que no puedo vivir", algo que saben bien sus padres, que la surten de paquetes al vacío.

  • El combustible, más caro. El coste de la vida en Grenoble es similar, dice Antía, al de una ciudad como Madrid. "Los precios de los supermercados los encuentro algo más elevados que los de Galicia", explica, y lo mismo sucede con la vivienda. "Normalmente encuentras pisos a compartir por 300-400 euros, pero si no quieres compartir, por menos de 450 euros, y sería barato, no encuentras nada", aclara. En el gasóleo, por ejemplo, se nota la diferencia, a dia de hoy esta a 1,14 euros el litro.
  • Sanidad de copago. Un aspecto en el que existe con diferencia respecto a España es la gestión sanitaria. "Es pública, y todo el mundo tiene derecho a la Seguridad Social, que paga un 70% de los gastos y el 30% restante corresponde a la mutua que la persona tenga", explica. Desde 1996 funciona la "'Carte Vitale', una tarjeta electrónica individual con los datos del paciente que permite justificar su derecho a la seguridad social".
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Fotos

Antía Blanco (Foto: EP)
Antía Blanco (Foto: EP)