BARRA LIBRE
El mundo en sus manos
14/03/2010 - Miguel Olarte
LA ÚNICA DIFERENCIA entre un cirujano de éxito y un brujo con estudios es el lugar donde se ejerce. Es lo que tiene África, que ayuda a relativizar. Lo sabe bien Joaquín Mendonça Caridad, un peculiar médico con cara de malo de película de Bollywood y apellido de pirata portugués que regularmente responde a la llamada de su ADN mitocondrial para renovar su memoria genética y viaja hasta Uganda con Cirujanos del Mundo, la ONG que fundó junto a Pedro Juíz y otros tres doctores.
Lo raro es que su memoria genética no lo impulsase hacia la India, de donde salió su padre. No, lo hizo hacia Uganda, donde su madre, lucense, trabajó para la Embajada de EE.UU. De entonces le queda una pequeña casa que el gobierno le devolvió en ruinas cuando el feroz Idi Amin salió huyendo del país, una casa que ahora es la base de operaciones de la ONG. "Además de que nos gusta la profesión, tenemos el mal de África, ese virus que engancha a todos los viajeros que llegan al continente. No sé por qué es, pero lo cierto es que nuestro origen como especie está exactamente allí, en el este de África, donde los hóminidos empezaron a caminar", trata de explicarse.
Bueno, en realidad Joaquín Mendonça nunca 'trata' de explicarse sobre nada. Si le interesa lo hace, y si no, pues no. No es que dé largas o se vaya por los cerros de Úbeda, es que no se molesta en responder. Si acaso, sonríe brevemente y se queda mirando con esa mirada insistentemente fija y serena, también un poco triste, tal vez ignorante de la incomodidad que provoca en los otros un silencio tan radical.
Extremadamente celoso de su vida personal, es tímido y, de entrada, distante. Cuesta encontrar un resquicio por el que llegar a él, pero poco a poco deja asomar a una persona culta y preparada, de ésas con las que da gusto hablar si consigues que hablen contigo. Con consulta en A Coruña y en el Polusa, junto a Juíz forma un tándem de enorme prestigio dentro de la cirugía de cabeza y cuello, aunque en su conversación son más habituales las referencias al pensamiento filosófico o a la conciencia que a la medicina.
Con fama de presumido, hoy no lo parece. Será que no ayuda el pelo, anárquico como el de un genio loco. La dureza del rostro —horadado, conquistado por el vello, con las cejas pobladísimas, y la nariz ancha pero con unos agujeros que se abren lo justo para dejar pasar el aire— contrasta con la serenidad que emana de su voz. Habla muy pausado, casi entrecortado, como si a veces tuviera problemas de cobertura. No regala las palabras, pero a cambio son precisas como un bisturí láser. El corte justo, conversación no invasiva.
No es alto y le sobran un puñado de kilos, pero su caja torácica es del tamaño de un baúl. Perfecta para hacer submarinismo en apnea: "Todos tenemos que enfrentarnos a nuestros miedos, porque si no lo haces van creciendo y producen muchísimas limitaciones. Y en un quirófano a veces estás en situaciones límites en las que necesitas saber dominar tus impulsos y tus nervios. Hacer submarinismo en apnea me ayuda a saber tener el control". Quizás por eso no extraña oírle reconocer que "la consulta me estresa, mientras que el quirófano me relaja".
Éste es el tipo de cosas con las que puede sorprenderte en cualquier momento. No hay inmediatez en las respuestas, y por eso nunca llegan vacías de contenido. Las explicaciones se mueven con la misma naturalidad entre el pensamiento primitivista que entre la investigación genética, con una defensa a ultranza de una medicina más humanizada y centrada en el aspecto mental del paciente.
Algunos quieren ver en él vanidad. Tremendamente introspectivo, responde que se la curó a base de conocer a grandes figuras de la cirugía: "Cuanto más arriba estaban, más humildes eran, porque son más conscientes de lo que no saben y no pueden resolver. hay muchos cirujanos vanidosos, porque tienen la vida de una persona en sus manos, pero la vanidad lo único que esconde es un problema que tienes dentro por un complejo no resuelto".
Desde que respondió a la llamada de África, él resuelve los suyos a base de valorar "todo lo sencillo. La familia, los amigos, nuestra tierra, nuestros ríos, nuestros bosques ancestrales... Ése es el auténtico nacionalismo, no el que estamos creando de manera artificial". Puro chamanismo, un brujo con estudios.
(En la foto de PEPE ÁLVEZ, Joaquín, asomando entre sus manos)
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#1 Por luachea 01-06-2010 04:05
O artigo describe a Mendonça tal e como eu o vexo...mesmo me parece que fixen eu esa descrición. Sobre el, sobre Mendonça, só teño que dicir que o adoro e que lle estou e estarei eternamente agradecida... grazas a el fun quen de evitar un problema de saúde moi importante...Grazas MENDONÇA por existir e por terme operado o día 24 de maio, Grazas por deixarme caer nas túas mans...por actuar sen alarmar, por transmitir sen falar, pola túa sonrisa serena e amable... Sei que nunca cambiarás. Sempre nas túas mans. Grazas.











