El Progreso

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La primera asesinada desde 2002, a pesar de que aumentaron los casos


Etiquetas: Lugo, machista, género, violencia, homicidios, denuncias, antedecentes

Mar M. Louzao (Lugo).

La crónica negra de la provincia de Lugo contiene desgraciadamente demasiados sucesos de violencia machista. El último caso con resultado de muerte se remonta a 2002, pero este dato no quiere decir, ni mucho menos, que los episodios de amenazas y golpes a mujeres por parte de sus parejas hayan dejado de producirse; bien al contrario, las denuncias de este tipo de comportamientos han aumentado en los últimos años. Quizás esto, junto con los recursos de la judicatura y los servicios de protección a la mujer hayan servido para evitar en muchos casos daños irreparables. A continuación se incluyen algunos de los episodios más dramáticos que se han producido en la provincia y que muestran distintas manifestaciones una misma lacra.

2002 > Una puñalada acaba con su ex pareja en Santo Grial

Hasta ayer, el cometido en Santo Grial era el último caso de muerte violenta en el que la primera sospecha se cierne sobre la ex pareja de la víctima. Sucedió en febrero de 2002 y la investigación demostró que el rabadense Juan Carlos Dacal Piñeiro había atacado mortalmente a su ex pareja, Marta López Sanz, de 29 años. Llevaban dos años separados y tenían un hijo en común. Marta López había rehecho su vida con una nueva pareja, que se encontraba con ella en casa el día que Dacal, de 32 años, se presentó en su domicilio, en la calle Santo Grial. Ella le abrió la puerta y, tras una discusión, recibió una puñalada profunda, certera y mortal. El caso se juzgó con un jurado popular que consideró que Dacal se había valido de la relación de confianza y de superioridad con la víctima, pero también señaló a su favor que confesó 48 horas después de su detención y que indicó a los agentes en qué lugares de Rábade y Begonte había arrojado el arma y la ropa ensangrentada. Juan Carlos Dacal fue condenado a 13 años de prisión.

1998 > Trágico matrimonio de senectud en Monterroso

Julio Guerra Varela contrajo matrimonio con Obdulia Porto Rouco ya en la vejez, cuando él tenía 77 años y ella 62. Quince años después, el 17 de marzo de 1998, Obdulia recibió 17 puñaladas en el dormitorio de su domicilio de Vilanova (Monterroso). El que era su marido la atacó cuando estaba acostada. Ella se despertó y consiguió ponerse en pie, pero no pudo evitar una lluvia de cuchilladas que le perforaron los antebrazos, las manos, el cuello y el pecho. Después, el anciano usó una navaja barbera para cortarse y fingir una agresión y que había existido lucha. Estuvo dos días con el intestino delgado perforado, hasta que los vecinos le echaron en falta y entraron en la casa. A ella la encontraron muerta y y a él en la habitación contigua tapado con unas mantas. Julio Guerra también fue juzgado por un jurado popular, que lo encontró culplable de asesinato con agravante de alevosía. La sentencia lo condenó a 15 años de cárcel y 15 millones de indemnización.

1996 > O Bailarín mata a su ex pareja en la Avenida da Coruña

Lugo se estremeció con los pasos macabros de José López Gandoy, de 32 años y apodado O Bailarín. El crimen que le supuso una condena de 17 años de cárcel sucedió en agosto de 1996. O Bailarín consiguió acceder a la vivienda de su ex pareja, Elisa López, en el número 160 de la Avenida da Coruña, tras forzar la puerta, ya que la que sería su víctima se negaba a abrirle. Forcejearon, y O Bailarín le clavó un cuchillo en el corazón en presencia del hijo de Elisa, que intentó ayudar a su madre clavando un gancho en la pierna del agresor. El joven consiguió zafarse del ataque de O Bailarín y huir. Avisó a la Policía Local, que recogió con vida a Elisa López, aunque fallecería luego en el hospital. Tenía 35 años. Un jurado popular condenó a José López Gandoy a catorce años por la muerte de su ex pareja, con la concurrencia de allanamiento de morada; y a tres más por el homicidio en grado de tentativa del hijo de la víctima.

1995 > El agricultor que acabó con una prostituta en Lugo

El agricultor José Neira Álvarez, de Baralla y de 43 años, había fijado fecha de boda con la portuguesa Eva María Magalhaes, una mujer que ejercía la prostitución en la Rinconada del Miño. Sin embargo, en abril de 1995 se reunió con ella y en compañía de otras dos mujeres se dirigieron al vehículo de José Neira, aparcado en las cercanías de la capilla del Carmen. Al llegar a este punto, el hombre abrió el maletero y sacó una escopeta de calibre 12 milímetros y, sin mediar palabra, descerrajó dos tiros a Eva María a una distancia de cuatro metros mientras las dos acompañantes huían hacia la Ronda da Muralla. La mujer recibió un impacto en la cabeza y otro en el tórax y falleció en el acto. El homicida acabó entregándose a las autoridades, un acto que actuó en su descargo y le rebajó la pena a ocho años de prisión y a pagar cinco millones de pesetas a la hermana de la víctima.

1993 > Un policía que se suicidó tras ser descubierto su crimen

José Carreira Darriba, de 44 años, no cometió su crimen en Lugo, aunque era natural de la capital, sino en A Coruña, donde estaba destinado, y su esposa, María de los Ángeles Corredoira, de 41 años, había nacido en Outeiro de Rei. La mujer apareció muerta en junio de 1993, en su domicilio coruñés, y en un principio se barajó la hipótesis del robo, ya que habían desaparecido algunos objetos. Su marido estuvo presente en el entierro, y cinco meses después fue detenido acusado de haber acabado con su vida de un disparo en la frente. José Carreira confesó el crimen, pero fue encontrado muerto pocos días después en la prisión provincial de A Coruña, donde se había suicidado.

2007 > Una lucense que murió por defender a su amiga

La lucense María Teresa Incógnito, de 46 años, no murió a manos de su pareja, pero sí fue una víctima de la violencia de género. Su asesinato tampoco tuvo lugar en Lugo, sino en Gijón, donde vivía en una caravana. Allí había dado refugio a una amiga, que huía de su marido, un sexagenario que planeaba matar y adonde fue a buscarla con intención de cumplir su plan. Al no encontrarla, disparó varios tiros contra la persona que la protegía.

1997 > Una muerte que se consumó tras meses de agonía

Esperanza López Prados, de 65 años y vecina de Santa María de Muxa, en Lugo, recibió un brutal ataque de su marido, Manuel Abuín Julio, de 74 años, en abril de 1997. El hombre se ahorcó ese mismo día, convencido de que había acabado con la vida de su mujer a martillazos. Sin embargo, su víctima sobrevivió y su agonía se prolongó durante siete meses más, hasta que falleció en noviembre de 1997 en el Juan Canalejo.

2003 > Un hombre muere a manos de su mujer en Lugo

El caso de María do Alivio Rodrígues y José Raposo Fernández tiene la particularidad de que en este caso se invirtieron los papeles. Fue él quien resultó muerto y ella la que obtuvo una sentencia condenatoria por asesinato. El caso sucedió en Lugo, en la calle Alexandre Bóveda en octubre de 2002. María do Alivio, de 45 años de edad, asfixió con un cordel de tender ropa a José Raposo, de 78 años tras haberlo atontado con somníferos, que la víctima consumió sin darse cuenta al comer el caldo que su mujer le ofreció. Un tribunal popular la encontró culpable de asesinato en 2003 y descartó el atenuante de ser víctima de malos tratos.

27/08/2010