La música echa raíces en Rábade


Etiquetas: vecinos, asociaciones, jazz, gaitas, Rábade, música

21/01/2011 - Pablo Rodríguez / El Progreso (Lugo)


 Desde su apertura, en 2008, la escuela de música de Rábade no ha parado de crecer. En torno a este centro se han creado desde un grupo de gaitas hasta una banda de jazz y dos asociaciones que inculcan la afición a la música entre los vecinos.


la música ha llegado con fuerza a Rábade, y lo ha hecho para quedarse. Si hasta hace poco una de sus únicas manifestaciones era el festival Rabafolc, que cumplirá 15 años en agosto, la apertura en 2008 de la escuela municipal de música ha supuesto una revolución en un concello que, pese a ser de los más pequeños de Lugo, no tiene nada que envidiar en este campo a otros de mayor tamaño.

Así, en torno al centro han surgido en menos de tres años desde sendos grupos de gaitas y jazz hasta dos asociaciones, Músico Crisanto y Sons do Miño. Uno de los artífices de esta transformación es Armando Morales, director de la escuela municipal. Bajo su batuta, el centro pasó de contar con siete alumnos en sus inicios a sumar casi 70. Se trata, sobre todo, de niños de 7 a 12 años de Rábade, Outeiro de Rei y Begonte.

En la escuela pueden aprender a tocar una amplia gama de instrumentos y, además, reciben clases de lenguaje y escritura musical desde muy jóvenes, destaca Morales. «Saen de aquí coas mesmas garantías para acceder ao grao profesional que un alumno do conservatorio de Lugo», subraya.

Como prueba de que ese trabajo da sus frutos, en el seno del centro se creó recientemente una banda de gaitas, dirigida por el fonsagradino Brais Monxardín, que está formada por una docena de músicos noveles y dio su primer concierto en las fiestas de verano. El próximo reto es crear una banda de música infantil, cuyos ensayos comenzarán cuando termine el curso con una veintena de componentes, avanza Morales.

En paralelo a esta actividad, varios profesores de la escuela han formado con colegas profesionales de otros centros lucenses la ‘big band’ Murajazz. El grupo, del que también forma parte Morales, escogió Rábade como sede por su ubicación estratégica para ensayar, en el centro de Lugo, y por las facilidades dadas por el Concello al ceder local y material. Pese a que no cumplió su primer año de vida, la ‘big band’ que dirige Alejandro Troya ya tocó en citas relevantes como el Festival de Jazz de Lugo.

Apoyo institucional y social

Morales dice que una de las claves de ese creciente interés por la música en Rábade es el apoyo institucional. «Pode haber poucos medios, pero faise un gran sacrificio dende todas as áreas do Concello», apunta. El director de la escuela también destaca el apoyo de las familias de los niños. «Aquí hai moito amor pola música. Aínda que estes anos foron de crise, os pais esforzáronse dunha maneira incrible para investir en instrumentos no peor dos momentos. Iso impresionounos», dice.

En esta línea, familiares, profesores y alumnos aunaron esfuerzos para crear la asociación Músico Crisanto, que fomenta el ocio en torno a la música. La entidad que preside Pablo Rábade trabaja ahora en la creación de un coro a las órdenes de la artista de origen alemán Tabea Grasser.

La labor de este colectivo se complementa con la de otra entidad de reciente creación, Sons do Miño, impulsada por los miembros de Murajazz para crear una cantera de músicos de la especialidad y cooperar con otros centros.

Tras confesar que no esperaba una respuesta tan «exitosa» a esta oferta musical, sino que pensaba que sería «un camiño máis lento», Morales atribuye ese éxito a que «todos empuxamos na mesma dirección, de forma coordinada».

 

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Fotos

Alumnos de la escuela municipal de Rábade, asistiendo a uno de los ensayos y en algunas de las actividades impartidas por los docentes en las instalaciones, y actuación de la big band Murajazz, a las órdenes de Alejandro Troya, en el marco del Festival de Jazz de Lugo. (Fotos. Pepe Álvez / EP)
Alumnos de la escuela municipal de Rábade, asistiendo a uno de los ensayos y en algunas de las actividades impartidas por los docentes en las instalaciones, y actuación de la big band Murajazz, a las órdenes de Alejandro Troya, en el marco del Festival de Jazz de Lugo. (Fotos. Pepe Álvez / EP)