Planeta galicia
Seis sillas del PP, cinco del bipartito
24/05/2011 - Anxo Lugilde / El Progreso (Lugo)
EN LA POLÍTICA LOCAL gallega hay once sillas principales, las de las alcaldías de las siete ciudades y las de las cuatro presidencias de Diputación. Hasta que tomen posesión las nuevas corporaciones locales los socialistas tienen ahora mismo ocho de esas poltronas, las de todas las ciudades menos Pontevedra y las de las Diputaciones de A Coruña y Lugo. El BNG cuenta con una, la de la alcaldía de Pontevedra, y el PP con dos, las de las Diputaciones ourensana y pontevedresa. Así que la correlación de fuerzas que había antes de abrir las urnas el pasado domingo era de 9 a 2 a favor del bipartito de PSOE y BNG.
Si no sucede nada raro con los pactos, el nuevo reparto va a ser de seis sillas para el PP y cinco para el bipartito, al haber conquistado los populares las alcaldías de A Coruña, Santiago y Ferrol y la presidencia de la Diputación de A Coruña, además de conservar las de Ourense y Pontevedra. El PSOE va a mantener cuatro de sus ocho sillones, los de las alcaldías de Vigo, Lugo y Ourense y el de la Diputación de Lugo, mientras el Bloque resistirá en su único asiento en la élite del poder institucional galaico.
El balance es revelador. Seis contra cinco a favor de los populares. Es verdad que como me reconocían ayer en el PP estas medidas no resultan del todo equivalentes, porque la silla de Caballero en Vigo vale políticamente más que la de Baltar I en la Diputación de Ourense, por ejemplo. Feijóo seguro que si pudiera las cambiaba y hacía una fiesta para celebrarlo, pues así compensaría su más doloroso revés, el de la ciudad donde está censado, y se libraría del indómito señor del trombón. Sería un negocio redondo para él.
Ese resultado global de seis sillas contra cinco quiere decir que Galicia confirma que vuelve a ser popular, de la mano de Feijóo, que se consolida pero no se corona. No hay una monarquía democrática autonómica como la de mediados de los 90, en la que a Fraga le llamaban, de burla o por puro peloteo, don Manuel I. Ha sobrevivido la poliarquía, que es el gobierno de muchos según el Diccionario de la Lengua Española. Y eso es bueno para todos, incluso para aquellos a los que les frustra no alcanzar el poder omnímodo. Por ejemplo, el absolutismo arruinó a Aznar, que si hubiera dependido del seny de CiU en su segunda legislatura no habría podido ir a las Azores ni mandar tropas a Irak.
El PP ganó las municipales en Galicia. En 2007 perdió por 137.663 votos frente a la suma de PSOE y BNG y el domingo venció por 36.845 sufragios. Sin embargo, con una muy intensa ola a favor en toda España, los populares no han arrasado en Galicia. Sólo lo han hecho, y de forma brutal, en la provincia de A Coruña. Y eso que se ha confirmado el factor diferencial de la política gallega actual en comparación con la de mediados de los 90. Entonces el PP estaba al alza camino de la Moncloa, el PSOE se hundía y el BNG crecía mucho. Ahora socialistas y nacionalistas viven crisis simultáneas.
Si asesorase a Alberto Núñez Feijóo le recomendaría que formase de una vez un gobierno potente, porque Galicia lo necesita para afrontar la crisis y al PP le vendría bien. Y si asesorase a PSOE y BNG les aconsejaría que hiciesen de una vez una revisión crítica de su paso por el bipartito y que cambiasen a sus líderes provisionales por políticos capaces de hacer una oposición creíble, mientras construyen una alternativa. Me temo que ninguno me haría caso.
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